28 julio 2013

DORSALES MÍTICOS: 10 Scifo

Hoy volvemos al fútbol europeo de los años 80 y 90 para recordar a uno de los centrocampistas de más nivel en la historia del fútbol belga. Enzo Scifo era un jugador con una calidad técnica muy por encima del resto, que tenía una capacidad para el último pase poco usual y un regate que le hacía despegarse de los rivales con gran naturalidad.

Vincenzo Daniele Scifo nació el 19 de febrero de 1966 en Haine-Sant Paul, lo que hoy es conocido como La Louvière, una pequeña ciudad de la provincia de Hainaut, en la Región Valona (Bélgica). De padres sicilianos, comenzó a jugar a los siete años en las categorías inferiores del RAA Louviéroise de su ciudad natal. Superdotado técnicamente, fue acumulando goles, logró más de 400, y jugadas geniales con el conjunto 'verdiblanco', de modo que en 1982 captó la atención del gran club de la capital, el RSC Anderlecht. Con 17 años debuta en la Primera División belga y la expectativa por su debut fue gigantesca. El joven Enzo empezó a alternar en el primer equipo, pronto se asienta en el once titular y fue pieza clave en la Copa UEFA de ese año, donde el conjunto 'Mauve et Blanc' llegó a la final que perdió con el Tottenham inglés en la tanda de penaltis. Muy pronto se convirtió en el lider del equipo, con los que consiguió ganar 3 Ligas consecutivas (1984–85, 1985–86 y 1986–87) y 1 Supercopa belga (1985).

A partir de aquí, comienza a tomar una serie de decisiones que no ayudarán demasiado a su rendimiento. Sea porque en sus equipos no tienen demasiada paciencia o que el mismo Scifo ha crecido demasiado rápido, y no logra establecer una gran regularidad en su juego. En 1987 decide abandonar el Anderlecht para conquistar las tierras de sus ancestros. Fichó por el FC Internazionale Milano de Giovanni Trapattoni. Perdido entre la constelación de estrellas del conjunto 'nerazzurro' (entre ellos Daniel Passarella, Aldo Serena, Giuseppe Baresi o Alessandro Altobelli), es cierto que disputó 28 partidos y marcó 4 goles, pero nunca llegó a rayar a la altura acostumbrada y, tras pasar una temporada con más pena que gloria, emigró a Francia para jugar en el FC Girondins de Bordeaux donde, tras unos inicios alentadores, fue languideciendo poco a poco lastrado tanto por las lesiones como por sus conflictivas relaciones con algunos de los miembros del equipo.

En el verano de 1989, Guy Roux, el legendario entrenador del AJ Auxerre, se lo llevó a su equipo y recuperó al Scifo que triunfó en Bélgica. El técnico francés le entregó a Scifo la batuta del equipo y el belga, al sentirse líder de nuevo, volvió a encontrar su mejor juego. Tras dos temporadas en el club de la Borgoña (en las que juega 67 partidos y marca 25 goles), en 1991 volvió a probar fortuna en el fútbol italiano vistiendo la camiseta del Torino Calcio. En Turín, bajo la dirección de Emiliano Mondonico, se convirtió en uno de los líderes del equipo más legendario del país transalpino, con los que llegó, en su primera temporada, hasta la final de la Copa de la UEFA que perdieron (por el valor doble de los goles) frente al Ajax de los Bergkamp, Jonk, Winter, Blind, Frank de Boer o Van't Schip. Si ganaron la Copa italiana de la temporada 1992-93 ante la AS Roma, último título importante del equipo de Turín hasta hoy.

En el verano de 1993, el AS Monaco (entonces dirigido por un jovencísimo Arsène Wenger) lo tentó para que regresara el fútbol francés. En la Costa Azul coincide con jugadores como Jürgen Klinsmann, Youri Djorkaeff, Lilian Thuram o Emmanuel Petit. Durante cuatro temporadas Scifo reinó en el Principado y se convirtió en el líder de un club en alza forjando, definitivamente, su reputación en los terrenos de juego franceses. Tras unos años con malos resultados y en donde pasaron cuatro entrenadores por el banquillo del Louis II, la llegada de Jean Tigana hizo que el equipo quedara tercero en la temporada 1995-96, clasificándose para la Copa de la UEFA. La temporada siguiente el equipo llegó a las semifinales de la competición continental, donde cayeron ante el Inter de Milán. Mucho mejor les fue en la Liga que ganaron quedando por encima de PSG y Nantes, gracias al juego de Scifo y a los goles de jugadores como Sonny Anderson, Victor Ikpeba o Thierry Henry.

En 1997, ya con 31 años, un veterano Enzo regresó al Anderlecht donde ganó la liga belga de la temporada 1999-2000, después de que una grave fractura de clavícula lo tuviera alejado de los terrenos de juego durante varios meses. Al finalizar esa temporada fichó por el que sería su último club, el Royal Charleroi SC, aunque una artritis crónica en la rodilla derecha le impediría rendir al máximo nivel, jugando solo 12 partidos y marcando el final de su carrera (con 35 años) al finalizar la temporada 2000-01. 

Internacional por Bélgica, debutó con la selección el 6 de junio de 1984 ante Hungría en el estadio de Heysel, en un amistoso de preparación para la Eurocopa de Francia, a la que fue convocado con apenas 18 años. Su siguiente partido fue tan solo una semana después, ante Yugoslavia, a la que ganaron 2-0. Scifo mostró un gran nivel siendo el mejor del partido. Las posteriores derrotas ante Francia (5-0) y Dinamarca (3-2) no permiten a Enzo seguir deslumbrando, pero el fútbol belga ya tiene un nuevo ídolo. Un jugador capaz de dirigir toda la ofensiva del equipo, gracias a un fútbol cerebral, caracterizado por su depurada técnica, el control del juego, el pase certero y la llegada al área.

Participó, además, en cuatro ediciones de la fase final de la Copa del Mundo. En México'86 Scifo, entonces en su mejor época, condujo con maestría y juventud, a los 'Diables Rouges' a su mejor actuación en un Mundial, cayendo en semifinales ante la Argentina de Maradona y ganando la tercera plaza ante la Francia de Platini. Su talento fue conocido por todos y la FIFA lo eligió como segundo 'Mejor Jugador' del campeonato, por detrás del alemán Lothar Matthäus, y lo premió como el 'Mejor jugador joven'. En Italia'90 vuelve a ser la máxima referencia de su selección. Caen en los octavos de final ante Inglaterra, pero Scifo vuelve a mostrar su enorme talento. Cuatro años después, en el Mundial de Estados Unidos, Bélgica llegaba con un buen equipo, pero un golazo de Owairan los relegó a la tercera plaza, y una carambola en el cruce de octavos ante Alemania, los dejó fuera antes de tiempo. En Francia'98 la selección belga no pasó de la fase de grupos incapaz de ganar ningún partido. Tres empates ante Holanda (0-0), México (2-2) y Corea del Sur (1-1) los dejaban fuera de la lucha por el título. Su pésima relación con el seleccionador Georges Leekens hizo que su último partido fuera el disputado en el Parque de los Príncipes ante la selección surcoreana el 25 de junio de 1998. Ya con 32 años, Enzo dejaba paso a las nuevas generaciones tras jugar un total de 84 partidos y anotar en 16 ocasiones con la camiseta de la selección belga.

Tras colgar las botas, siguió vinculado al Royal Charleroi, asumiendo la dirección del banquillo para la siguiente temporada. Tras dos años en el conjunto de 'Les Zèbres', dimitió el verano de 2002. En diciembre de 2004 fichó como entrenador del AFC Tubize de la Segunda División belga. Nuevamente su experiencia en el banquillo 'Sang et Or' no fue exitosa y dimitió un año después, pasando a ocuparen enero de 2006, el cargo de Director Deportivo del club. A finales de diciembre de 2007, tras prácticamente dos años alejado de los banquillos, se pone al frente del Royal Excelsior Mouscron de la Jupiler Pro League (Primera División belga), puesto que abandona en junio de 2009. Desde febrero de 2012 es el entrenador del RAEC Mons de la Jupiler Pro League.

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