01 diciembre 2011

San Siro o Giuseppe Meazza


Hay que andarse con mucho ojo si se habla de San Siro o Giuseppe Meazza según que afición se tenga alrededor. Hogar del Milan desde 1926 y del Inter desde 1947, es el coliseo más impresionante del fútbol italiano. Fue la sede de la final del Mundial de 1934, el primero que se celebró en Europa, también acogió partidos de la Eurocopa en 1980 y del Mundial del 90. Posee una historia y una alcurnia que pocos estadios del planeta pueden igualar. Actualmente está catalogado como uno de los estadios 5 estrellas de la UEFA, e incluso la revista 'Times' lo ha considerado como el segundo estadio de futbol más bello del mundo.

El proyecto de construir un nuevo y gran estadio en la ciudad de Milán surgió en 1925, y el lugar elegido fue el barrio de San Siro (al oeste de Milán), de donde obtuvo su primer nombre: 'Nuovo Stadio Calcistico San Siro'. La idea de llamar al estadio como el barrio fue de Piero Pirelli, entonces presidente del AC Milan. Los arquitectos Alberto Cugini y Ulisse Stacchini diseñaron un estadio exclusivo para la práctica del fútbol y cuya estructura original se construyó conforme a un modelo típicamente inglés, con cuatro gradas separadas y espacio para 35.000 aficionados.

Fue inaugurado el 19 de septiembre de 1926 en un partido donde se enfrentaron los dos equipos de la ciudad, FC Internazionale y AC Milan, que finalizó con un rotundo 6-3 a favor de los 'nerazurri'. En aquellos primeros años en San Siro sólo jugaba el Milan y no fue hasta la temporada 1947-48 cuando el Inter fue invitado a jugar como local en el estadio. La selección italiana hizo su primera visita al estadio el 20 de febrero de 1927, y empató a 2 con Checoslovaquia. Sin embargo, el verdadero bautismo llegaría siete años más tarde, con el Mundial de 1934.

San Siro albergó tres partidos de la segunda edición del torneo mundialista. El primero fue un apasionante triunfo por 3-2 de Suiza sobre Holanda. En el duelo de cuartos de final Alemania surgió victoriosa ante Suecia (2-1), pero no fue sino hasta el 3 de junio de 1934 que el estadio se ganó un lugar en el corazón de los tifosi italianos. En el ambiente se podía palpar la pasión, pues Italia encaraba la semifinal contra Austria, una de las principales potencias futbolísticas en aquel entonces. Sobre un campo empapado, Italia se adjudicó una victoria por 1-0 gracias a un gol de Enrico Guaita en el minuto 19. Al final, los 'azzurri' de Vittorio Pozzo acabarían alzándose con el título ante Checoslovaquia en Roma y levantando la copa Jules Rimet por primera vez en su historia.

En 1955 tuvo su primera ampliación, pasando a ser propiedad del Ayuntamiento de Milán. Se añadió una segunda grada al estadio. Los arquitectos del proyecto fueron Armando Ronca y Ferruccio Calzolari, pasando la capacidad a 90.000 espectadores. Un año más tarde, el 25 de abril, se alcanzaba un nuevo récord de asistencia cuando más de 100.000 espectadores llenaban las gradas de San Siro para animar a su selección que se enfrentaba a Brasil. En 1957 se instalaba el primer sistema de iluminación nocturno de Italia.

El 3 de marzo de 1980 fue rebautizado en honor de Giuseppe Meazza, fallecido un año antes. El legendario delantero, bicampeón del mundo con Italia, militó una temporada (1941-42) en el Milan, donde se enroló tras hacer historia en el eterno rival (1927-40 y 1946-47). De nada sirve que Meazza, tricampeón del 'scudetto' con el Inter (1930, 38, 40) y 'capocannoniere' tres veces (1930, 36, 38), fuera el líder de la Italia que ganó los Mundiales en 1934 y 1938. Los 'tifosi' del Milan siguen renegando hoy de una decisión que despertó polémica. No olvidan que el estadio se inauguró por iniciativa de su presidente y que fue la casa milanista hasta que el Inter se unió para compartir feudo.

Para cuando la Copa del Mundo regresó a Italia, en 1990, el Giuseppe Meazza estaba prácticamente irreconocible. En nada se parecía al estadio que había albergado aquellos partidos del Mundial en 1934. Cerca de 80 millones de euros hicieron posible los cambios más espectaculares, como la construcción de una tercera grada y los once pilares que sustentan su techo. El día del partido inaugural el estadio ofreció al mundo un espectáculo asombroso: en la ciudad de Il Duomo había surgido la catedral del fútbol de la nueva era. Igual de asombroso fue el espectáculo que ofreció sobre el césped. Argentina, se disponía a arrancar el certamen contra una selección de Camerún que muchos pensaron había concurrido para que cuadraran los números. La lógica sufrió un poderoso revés cuando, frente a 73.780 espectadores, el gol de François Omam-Biyik en el minuto 67 anunció la llegada del fútbol africano.

También fue testigo del juego de la selección a la postre campeona, Alemania Occidental. Con tres estrellas del Inter en su equipo (Lothar Matthäus, Jürgen Klinsmann y Andreas Brehme), los seguidores locales dieron un notable apoyo a la selección de Beckenbauer. Y de los seis partidos disputados en Milán, los alemanes estuvieron presentes en todos menos uno. Fue aquí en donde despacharon a Yugoslavia (4-1), a Emiratos Árabes Unidos (5-1), a su archienemiga Holanda (2-1) y a Checoslovaquia (1-0). El único combinado que fue capaz de oponer poderosa resistencia fue Colombia, que consiguió obtener un digno empate 1-1.

Por supuesto, el estadio no necesita un Mundial para atraer a las estrellas del fútbol del mundo entero. Ha sido testigo de triunfos memorables durante las décadas de su existencia por parte de ambos clubes de Milán, que entre ambos han ganado más de 30 títulos de la Serie A. Muchos astros mundiales han honrado con su presencia el recinto vistiendo los colores del Milan y del Inter, pero han sido dos familias de la ciudad las que han contribuido más que nadie a la gloria del estadio. Cesare Maldini y su hijo Paolo son el hilo que une la primera victoria del AC Milan en la Copa de Europa, en 1963, con el resto de su triunfal palmarés. Por parte del Inter, Massimo Moratti es el propietario de la entidad que presidió su padre, Angelo, durante las dos primeras Copas de Europa (1964 y 1965) que se adjudicó el club.

Actualmente la capacidad del estadio es de 80.074 espectadores, y es propiedad municipal pese a que Inter y Milan aportan unos siete millones de euros cada año al 'Consorzio San Siro 2000'. La 'Scala del calcio de Milán', como es conocido popularmente en Italia, aspira a albergar la final de la Champions League en 2015. Ya fue la sede en las ediciones de 1965, 1970 y 2001 que enfrentaron a Inter-Benfica (1-0), Feyenoord-Celtic (2-1) y Bayern Múnich-Valencia (1-1) respectivamente.

Pese a ser diseñado exclusivamente para el fútbol, el Giuseppe Meazza ha acogido eventos de otra índole. El 2 de Junio 2007 Laura Pausini fue la primera mujer de la historia a cantar en San Siro ante 70.000 aficionados de todo el mundo. En 2009, los irlandeses de U2 y Madonna llenaron las gradas del estadio. Años atrás ya lo nabían hecho Michael Jackson, Vasco Rossi, Red Hot Chili Peppers, Depeche Mode y los Rolling Stones. Incluso ha albergado un partido de rugby, fue en noviembre de 2009 cuando Italia y Nueva Zelanda se enfrentaban ante 80.000 espectadores, todo un récord para el rugby italiano. El resultado final fue un contundente 6-20 a favor de los 'All Blacks'.

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