17 noviembre 2011

Hugo Mallo, un muro en Balaídos


Posiblemente sea uno de los mejores laterales derechos de la próxima generación de fútbolistas que ya está pidiendo paso, hecho que corroboró en el Mundial sub-20 disputado el pasado mes de julio en Colombia. La progresión que ha tenido ha sido excelente y pese a su juventud se está erigiendo como una de las piezas claves de este nuevo Celta que parece ser claro aspirante para regresar a la élite del fútbol español.

Hugo Mallo Novegil nació el 22 de junio de 1991 en Marín, provincia de Pontevedra (España). Comenzó jugando con apenas 8 años en la EF Porvir, de su ciudad natal, donde se desenvolvía como central. Pronto empezó a destacar y fue invitado a formar parte del equipo alevín del RC Celta de Vigo que participó en el torneo de Brunete. Tras un breve paso por el Salgueiriños CF y el Pontevedra CF, donde permaneció un año, pasó definitivamente a la cantera celtiña, en la cual ha ido cosechando exitos desde su segundo año de infantil hasta el juvenil A que le han valido para formar parte de las selecciones de Pontevedra y Galicia.

Su aparición por el primer equipo fue algo sorprendente, ya que ni tan siquiera llegó a debutar con el filial y Eusebio Sacristán lo enroló en el primer plantel para hacer la pretemporada en el verano de 2009. Tras la pretemporada volvió al filial, ya que el Celta contaba con dos laterales derechos en el primer equipo. El 29 de agosto de 2009, con 18 años, debutaba en Balaídos frente al CD Numancia. Su precoz ascenso al primer equipo no fue ni mucho menos casualidad, ya que al margen de su juventud e inexperiencia, lo que tuvieron en cuenta los responsables vigueses es su estilo de juego, y este no tardó en adaptarse al primer equipo. Pronto se perfila como titular, llegando a disputar 25 encuentros en la temporada 2009-10. La temporada pasada, ya con Paco Herrera como entrenador celeste, Hugo se establece como titular indiscutible en el lateral derecho. El propio entrenador, que venía de hacer un trabajo sensacional con el filial del Villarreal, lo considera una pieza fundamental para el equipo, llegando a decir que "es el mejor lateral de la segunda división española".

Hugo Mallo es un jugador de banda muy completo ya que atrás practicamente no pierde ningún balón y corta bastante juego. En cuanto al juego ofensivo sube la banda cuantas veces haga falta, colaborando en jugadas de contrataque con su velocidad y haciendo gala de un físico que en apariencia parece débil (173 cm. y 69 kg.) pero que nunca se derrumba. Tiene garra y personalidad, y es ciplinado en tareas defensivas, acostumbra siempre a estar muy bien posicionado y prácticamente nunca le pillan la espalda o lo cogen desubicado. Demuestra siempre una gran madurez en su juego, impropia en alguien de su juventud, pero que demuestra en cada lance del partido. Posee una buena calidad técnica y muy buen trato de balón que le sirve para salir de la presión del contrario y en ocasiones para incorporarse a posiciones ofensivas con el esférico controlado. Le gusta llegar siempre que puede a línea de fondo o incluso a las proximidades del área contraria. Su hándicap es el disparo a puerta, prodigándose poco en esa faceta al ser consciente de que tal vez no es su fuerte. Su polivalencia le hace poder cumplir de manera correcta en el lateral izquierdo.

Internacional por España sub-19, con la que disputó en julio de 2010 el Europeo de la categoría celebrado en Francia y en la que quedaron subcampeones por detrás del anfitrión. También ha sido internacional sub-20 con quienes disputó el pasado Mundial de Colombia, siendo incluido a última hora en la convocatoría tras la lesión del barcelonista Martín Montoya. Su buena actuación en el campeonato le sirvió para ser nominado al Balón de Oro del Mundial, galardón que finalmente se llevó el brasileño Henrique. Tras su brillante participación en tierras colombianas, es un asiduo en las convocatorías de la sub-21 de Luis Milla.

Sus actuaciones con el conjunto gallego y el Mundial sub-20 le ha servido de trampolín. Valencia, Atlético de Madrid, Getafe y Mallorca se han interesado por el jugador. Incluso el Benfica portugués, el Udinese italiano y el Chelsea inglés, que envió un ojeador a Balaídos el pasado mes de febrero para seguirlo. En Vigo saben que tienen una perla muy apetecible entre manos. Es por eso que al final de la pasada temporada ampliaron su contrato hasta 2016, colocándole una cláusula de rescisión de 10 millones de euros.

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