10 abril 2018

Un largo adiós para el 'Cholo'

La salida de Fernando Torres del club 'colchonero' era la crónica de una muerte anunciada... siempre y cuando Simeone siga sentándose en el banquillo del Atlético, cosa que no parece vaya a cambiar de cara a la próxima campaña. El técnico argentino ya había anunciado que no iba a mover un dedo para facilitar la continuidad del delantero de Fuenlabrada, quien se ha anticipado a los acontecimientos (y a todos) y su determinación ha cogido al aficionado rojiblanco con el pie cambiado.

No es extraña su decisión de abandonar el club al finalizar la temporada ya que a nivel deportivo ha ido perdiendo protagonismo desde que regresó al Atleti. Sus dos goles en el Bernabéu en los octavos de final de la Copa del Rey 2014-15, fueron, de cara al aficionado, su máxima expresión, pero no casó bien con el técnico, que le fue relegando paulatinamente al ostracismo. La relación con el 'Cholo' se ha ido deteriorando y como testigo siempre ha estado una afición que ha querido por igual a entrenador y jugador. En esa lucha de egos el delantero sale ganando, ya que se ha comportado con una elegancia exquisita y siempre ha puesto, por encima de cualquier otra circunstancia, el amor al club y a unos colores.

Lo que si podría ser peligroso tanto para el equipo como para el propio Simeone es una posible división de la afición, algo que se verá en los próximos partidos en el Metropolitano. Pienso que hubiera sido bonito que un jugador que es un ídolo y un icono en un club como el Atlético de Madrid, hubiera tenido el broche de oro a una bonita carrera como jugador retirándose en el club de su vida. Por su parte, el club ya ha adelantado que en la última jornada de Liga ante el Eibar se hará un homenaje al jugador.

Sinceramente no creo que el no jugar ni un minuto en el derbi haya podido influir en su postura. No ha sido un 'calentón', seguramente el vaso ya había rebosado antes del choque liguero en el Bernabéu. Cierto que le hubiera gustado jugar (como mínimo) esos 10-15 minutos que le estaba dando Simeone, pero esta vez el argentino prefirió a Kevin Gameiro por delante del punta madrileño. Si jugó los últimos 20 minutos ante el Deportivo de La Coruña, pero frente al Sporting de Portugal, en la ida de los cuartos de final de la Europa League, no saltó al césped. Y es que, como ya ha demostrado en más de una ocasión, Simeone prefiere a Correa y Gameiro antes que a Torres.

Y es que como es lógico la edad no perdona, aunque su nivel físico siga siendo bueno. Torres se cuida mucho, va al gimnasio, hace boxeo y está estilizado. Pero Fernando quiere más, el delantero está convencido de ser merecedor de más minutos sobre el terreno de juego, especialmente en las dos últimas campañas. Y, por su parte, el técnico podrá argumentar que siempre pone a los que cree mejores para cada partido. De hecho, en la final de Milán ante el Real Madrid el 'Niño' fue titular. Sin embargo, nunca ha gozado de la total confianza del 'Cholo', que pensará que le dio partidos y oportunidades suficientes para demostrar su categoría, para demostrar que está capacitado para rendir en un equipo que aspira, en teoría, a estar entre los mejores y luchar por los títulos, aunque la realidad refleje que el Atlético de Madrid lleva desde agosto de 2014 (Supercopa de España) sin ganar nada.

¿Y dónde jugará Torres a partir del curso que viene? Esa es la pregunta del millón en estos momentos. A día de hoy el delantero no ha decidido su futuro, pero podrá elegir. La Superliga china o la MLS de Estados Unidos son los destinos que se avistan con más posibilidades, pero no serán los únicos. En México ya tuvo un equipo interesado en sus servicios, y desde Europa también llamarán a su puerta (Turquía, Portugal...). Es cierto que ya ha cumplido 34 años, pero él quiere seguir compitiendo, porque se ve en perfectas condiciones para hacerlo. En cualquier caso, el deseo de Torres es centrarse en el Atlético en este mes y medio que le queda de competición con el conjunto rojiblanco y, una vez acabe la temporada, pensar detenidamente con los suyos dónde se marchará.

26 febrero 2018

DORSALES MÍTICOS: 10 Bergkamp

El fútbol holandés ha dado a lo largo de la historia jugadores de un talento descomunal. Son muchos los ejemplos de 'tulipanes' que han brillado con su juego por todo el planeta. Nuestro protagonista de hoy se crió con el 'fútbol total', cayó con las férreas defensas italianas y se levantó como el héroe que cambió la historia del Arsenal. Bergkamp, el jugador que no quería volar, es uno de los jugadores más talentosos que el fútbol holandés ha tenido pero esta fobia hizo que se perdiera no pocos partidos internacionales, tanto a nivel de clubes como de selecciones. La calidad que tenía en el pase, el control y la definición hacían de él un jugador de muchos quilates que lo llevaron a ser reconocido como uno de los grandes jugadores a nivel mundial, y es que no todo el mundo tiene una estatua para rendirle homenaje. Bergkamp la tiene enfrente del Emirates Stadium.

Dennis Nicolaas Maria Bergkamp nació el 10 de mayo de 1969 en Ámsterdam (Países Bajos). Su padre, electricista y aficionado al fútbol inglés, le llamó Dennis en honor al escocés Denis Law, mítico jugador del United que formó la 'Holy Trinity' junto a Bobby Charlton y George Best. Sin embargo, para cumplir con las leyes locales, le tuvo que agregar una 'n' extra al nombre. Dio sus primeros pasos en un campo de fútbol con apenas 6 años en las filas del Wilskracht SNL (actual GeuzenMiddenmeer), equipo de la escuela católica Sint-Nicolaaslyceum donde el pequeño Dennis estudiaba, y en el que permaneció hasta 1981 cuando, con once años de edad, ingresó en la escuela del AFC Ajax. Pronto se distinguió como tímido y reservado lejos del césped, pero tremendamente atrevido y descarado cuando se calzaba las botas, y así fue escalando por las divisiones inferiores del conjunto 'ajacied'.

En 1986, con diecisiete años, Johan Cruyff lo asciende al primer equipo, y lo hace debutar en la Eredivisie el 14 de diciembre de ese mismo año ante el Roda JC en el Stadion De Meer, al sustituir a Rob Witschge en el minuto 67. Su primer gol se lo marcó al HFC Haarlem el 22 de febrero de 1987. Esa temporada llegó a disputar veintitrés encuentros en los que anotó dos goles, ayudando al conjunto de Ámsterdam a conquistar la segunda posición en la tabla por detrás del PSV Eindhoven. Además, debutó en las competiciones continentales, jugando en los cuartos de final de la Recopa de Europa ante el Malmö FF sueco, trofeo que finalmente ganó el conjunto holandés al imponerse al 1. FC Lokomotive Leipzig con un gol de Van Basten. También ganó esa temporada la KNVB Beker (Copa de Holanda) tras vencer al FC Den Haag (ADO Den Haag en la actualidad) en la final disputada en el Zuiderpark Stadion. El holandés explotó en la temporada 1990-91 cuando marcó 25 goles. Durante las siete temporadas en las que defendió la camiseta del Ajax de Ámsterdam se convirtió en uno de los delanteros más codiciados de Europa, su juego no se definía tanto por el gol como por la capacidad de crearlo. No era un 'killer' del área, sino un generador de fantasías útiles. Ganó la Eredevisie (1989-90), otra KNVB Beker (1992-93), la PTT Telecom Cup de 1993 (Supercopa holandesa, ahora renombrada como Johan Cruijff Schaal) y la Copa de la UEFA (1993-94) ante el Torino FC de los Lentini, Casagrande, Martín Vázquez o Scifo. Marcó 122 goles en sus 239 partidos con el Ajax y fue el máximo goleador de la liga holandesa durante tres temporadas consecutivas (1990-91, 1991-92 y 1992-93). Además, en 1992 y 1993 fue votado como mejor jugador holandés del año. Era el futbolista del momento. El hombre de moda en Europa y, como tal, los grandes equipos del 'viejo continente' se interesaron por él.

En el verano de 1993 fichó por el FC Internazionale Milano, después de rechazar ofertas del FC Barcelona, Real Madrid CF y Juventus FC. El club italiano iba a la deriva en la Serie A, pero tenía las arcas llenas para emular a su vecino. Los 'nerazzurri' pagaron 7,1 millones de euros (una cifra altísima en aquel momento) para hacerse con los servicios de Dennis Bergkamp que llegaba al Giuseppe Meazza acompañado de Wim Jonk, centrocampista del Ajax. Bergkamp aterrizaba en un Inter caótico, inmerso en un momento de transición y sin un proyecto sólido que contaba en su filas con Walter Zenga, Nicola Berti, Ígor Shalímov, Salvatore Schillaci o Rubén Sosa, quien ejercía el rol de estrella, aunque el delantero 'tulipán' debía recoger el testigo. En Italia, el holandés se encontró un fútbol que no era para él, en aquel momento el Calcio estaba marcado por sus férreas defensas y los delanteros disfrutaban de pocos espacios para crear. Tanto la afición, como la gente del club, como el estilo de juego se volvieron en su contra, era un animal fuera de su hábitat natural. Su primera temporada en Italia fue de lo más decepcionante, el Inter se proclamó campeón de la Copa de la UEFA al vencer al SV Austria Salzburg (actual FC Red Bull Salzburg), pero acabó decimotercero en la Serie A. Una realidad deprimente que le acabó costando la cabeza al entrenador Osvaldo Bagnoli. La segunda temporada sería todavía peor, las lesiones castigaron a un Bergkamp que cada vez era más intermitente en las alineaciones de Ottavio Bianchi (tercer técnico que tenía desde su llegada al Inter) y su carácter reservado lo alejaba tanto de sus compañeros como de la grada.

La situación era insostenible y en el verano de 1995 decidió cambiar de aires. Massimo Moratti acababa de comprar el club y le prometió a Bergkamp que habría cambios para intentar retenerlo, pero ya era tarde. Bergkamp no quería seguir en Italia y fichó por el Arsenal FC, que pagó por su traspaso unos 7,5 millones de euros. El miedo de Bergkamp a volar se agravó después de una mala experiencia en el Mundial de USA'94 y en su contrato con el conjunto de Highbury introdujo una cláusula que le permitía no desplazarse en avión junto al resto de sus compañeros para disputar partidos, sobre todo fuera de Inglaterra. Así, Bergkamp solía viajar en coche durante días anticipándose al resto de la expedición del Arsenal. Los 'Gunners' se encontraban en pleno proceso de renovación y el holandés tenía la llave. El conjunto londinense venía de una época oscura en lo que a juego se refiere, cansados de escuchar el cántico "Boring, boring" en todos los campos de Inglaterra, el Arsenal, de la mano de David Dein, el vicepresidente del club, decidió cambiar, reinventarse a sí mismo y evolucionar hacia un fútbol más ofensivo, tal y como le habían prometido a Bergkamp cuando le ficharon. El holandés, junto a David Platt (quien también llegaba del fútbol italiano), era el primer paso hacia esta metamorfosis. El primer año de Bergkamp, sin ser malo, fue un poco irregular, lo que provocó que el Arsenal estuviera dispuesto a vender al jugador si le llegaba alguna oferta interesante. En esas apareció el Real Betis Balompié y los 'verdiblancos' llegaron a un principio de acuerdo con los ingleses para hacerse con el holandés por unos 300 millones de pesetas más el croata Robert Jarni. Todo parecía hecho, sin embargo, a última hora ambas partes se echaron atrás.

El segundo año estuvo marcado por la llegada de Arsène Wenger, que llegaba de la tan poco competitiva liga japonesa. El técnico francés sustituyó a Bruce Rioch y revolucionó los cimientos del fútbol inglés, fue el ideólogo de un nuevo estilo y Bergkamp era su personificación sobre el terreno de juego. Pronto se convirtió en el ídolo de la grada. Con esta nueva filosofía, los 'Gunners' conquistaron 3 Premier League (1997-98, 2001-02 y 2003-04), 4 FA Cup (1997-98, 2001-02, 2002-03 y 2004-05) y 4 Community Shield (1998, 1999, 2002 y 2004). La llegada de Marc Overmars en julio de 1997 benefició a Bergkamp, que comenzó a recibir más el balón y aumentó su promedio goleador (anotó 22 tantos en la temporada y fue elegido el mejor jugador de la Premier), algo similar a lo que ocurrió en la temporada 2001-02, esta vez con el extremo sueco Fredrik Ljungberg como asistente. Bergkamp era un caballero sobre el terreno de juego, capaz de inventar las jugadas más brillantes. Era un futbolista de momentos incomparables, por los que merecía la pena pagar la entrada. Podía pasar la mayoría del partido sin aparecer, pero cada vez que tocaba el balón destilaba elegancia y, con relativa asiduidad regalaba acciones que han pasado a la historia. Curiosamente, la temporada 2003-04 fue la de su consagración definitiva. En el ocaso de su carrera formó parte de uno de los mejores equipos de la historia de la Premier League: 'el Arsenal de los Invencibles'. Los 'Gunners' ganaron la liga y lo hicieron sin perder ningún partido. Estuvo rodeado por otros jugadores de primer nivel como Sol Campbell, Robert Pires, Thierry Henry, Patrick Vieira o Fredrik Ljungberg, con los que se mezcló a la perfección. Con Henry formó una pareja demoledora, se entendían solo con mirarse y la visión de juego del holandés se conjugaba de manera letal con la habilidad del delantero de Les Ulis. Aquel Arsenal es un legado imborrable. Dos temporadas después, Bergkamp colgó las botas tras 11 temporadas en las que marcó 120 goles y dio 124 asistencias en 423 partidos con la camiseta del Arsenal, convirtiéndose en un ídolo que todavía hoy es recordado en el norte de Londres.

Internacional por Holanda, en 1989 jugó dos partidos con la selección sub-21. Rinus Michels lo hace debutar con la selección absoluta el 26 de septiembre de 1990, al sustituir a Frank de Boer en un encuentro amistoso ante Italia en el Stadio Della Favorita de Palermo. Anotó su primer gol el 21 de noviembre de ese mismo año ante Grecia, en un partido de clasificación para la Eurocopa de 1992. Disputó los Mundiales de USA'94 (disputó cinco encuentros y anotó tres goles a Marruecos, Irlanda y Brasil, selección que los eliminó en los cuartos de final) y Francia'98 (Bergkamp anotó tres tantos, incluyendo un recordado gol a Argentina en el último minuto del encuentro por los cuartos de final. En las semifinales fueron eliminados por Brasil en la tanda de penaltis y posteriormente quedaron cuartos al caer ante la Croacia de los Šuker, Prosinečki, Boban, Jarni... en la final de consolación). Participó, además, en las Eurocopas de Suecia'92 (cayeron en la tanda de penaltis en las semifinales ante Dinamarca y Bergkamp fue elegido en el once ideal del torneo, ganando además, la Bota de Oro junto a Brolin, Larsen y Riedle), Inglaterra'96 (disputó los cuatro encuentros que jugó el combinado de Guus Hiddink en los que marcó un gol ante Suiza. Holanda cayó en los cuartos de final, donde perdió ante Francia en la tanda de penaltis) y en la edición del año 2000, disputada en Bélgica y Holanda (cayeron en la tanda de penaltis en las semifinales ante Italia), torneo tras el que se retiró tras marcar 37 tantos en 79 encuentros con la camiseta 'oranje'.

A pesar de su decisión de no entrenar en un primer momento, en 2008 comenzó el curso para obtener el título de entrenador y estuvo aprendiendo junto a Marco Van Basten, cuando el ex delantero del Milan era entrenador del Ajax. Tras ser asistente de Neeskens en la sub-21 holandesa, en la temporada 2008-09 regresó al Ajax para hacerse cargo del equipo juvenil. Tras el nombramiento de Frank de Boer como entrenador del primer equipo en diciembre de 2010, se convirtió en su asistente en el banquillo del conjunto 'ajacied'. Sin embargo, con la llegada de Peter Bosz como nuevo entrenador, su labor se alejó del banquillo del primer equipo y el papel de Bergkamp se centró más en el entrenamiento de campo y en ayudar a los jugadores juveniles a llegar al primer equipo. En el verano de 2017 se convirtió en asistente de Marcel Keizer pero tras un mal comienzo de la temporada ambos abandonaron la disciplina del club el pasado mes de diciembre. Además, suele jugar con el equipo de veteranos del Ajax y de la selección holandesa.

15 enero 2018

Au revoir Zizou

Tras cerrarse la primera vuelta del campeonato liguero (aunque tiene aplazado el partido ante el Leganés) el conjunto blanco está a 19 puntos del Barcelona. El equipo es cuarto con 32 puntos y empieza a descolgarse peligrosamente de Atlético de Madrid y Valencia.

El problema es grave, el Real Madrid se hunde y el entrenador no tiene soluciones, se le ve superado. Cualquier equipo organizado y con ilusión le puede ganar. Este Madrid es un equipo sin velocidad, sin garra, un disparate táctico que puede llevar al club al infierno de tener que jugar la previa de la Champions League o lo que sería aún peor: quedarse fuera de la máxima competición continental. Y es que el equipo tiene lagunas técnicas horribles. El juego del Madrid en ataque es plano, previsible y simple, se limita a pasar la pelota de un lado a otro del área rival y buscar a Cristiano para que sea él quien busque portería. Con esto y una dosis de suerte bastaba en los buenos tiempos de Ronaldo, pero el portugués está en su declive, y lo lógico es que no vaya a ir a mejor. En defensa la cosa es todavía peor. Ver, partido tras partido, a los atacantes rivales corriendo libres hacia Keylor Navas sin la oposición de ningún defensor del Madrid dice muy poco del mínimo orden que debe tener un equipo de élite. No hay esquema de juego, los equipos trabajados no cometen los errores defensivos en que cae constantemente el Madrid. La defensa juega normalmente demasiado confiada y poco metida en los partidos. La precariedad defensiva del Madrid llama la atención, con marcas descuidadas y ayudas inexistentes. Es cierto que la mayoría de las veces todo este desorden táctico viene por el lado de Marcelo, que siempre sube pero nunca baja (la constante anarquía que demuestra esta temporada el lateral brasileño es un horror), pero tampoco hay que quitar culpa a los mediocampistas, quienes bajan tarde y mal.

Jugamos un fútbol de hace 10 años, porque el entrenador no sabe hacer otra cosa. Hay una absoluta falta de imaginación que durante año y medio le sirvió para ser un gran relaciones públicas con sus jugadores... pero estos ya no le hacen caso, saben que sus consejos son mediocres y desconcertantes. Ahora, además, el técnico francés es pura contradicción, no quiere fichajes. Apela a ese discurso para demostrarle a todos su confianza en la plantilla. Pero los "me importas mucho" se diluyen como azucarillos cuando te olvidas del banquillo en los días importantes. Contra el Villarreal ni siquiera agotó los cambios. Con Dani Ceballos en la grada, tuvo a Borja Mayoral calentando toda la segunda parte para olvidarse de él, dejando al único delantero que tenía en el banquillo 40 minutos en la banda, calentando, mirando con desesperación cómo volaban por el área balones que él podría haber rematado. No quiere un delantero en invierno, "confío en mi plantilla". Pero si no pone al que tiene... ya nadie le puede creer.

Y es que Zidane no reacciona: el técnico del Real Madrid sigue apostando por los mismos y por la misma idea. Pese a que hay algunos jugadores como Marcelo, Kroos, Modrić o la totalidad de la BBC que no están en su mejor momento, siguen siendo titulares indiscutibles. Y es que el francés ha convertido a varios jugadores del equipo en los primeros funcionarios que ha tenido el Real Madrid en su historia... da igual lo mal que lo hagan, que salvo lesión nunca pierden su sitio en el once inicial.

La temporada pasada acertó plenamente con las rotaciones... pero los James, Morata, Mariano y compañía se cansaron de demostrar que podían jugar de titulares a pesar de saber que era imposible. Se marcharon y los recién llegados son lo ideal para Zidane. En definitiva, un equipo titularísimo sin recambios. El resultado se veía venir, un desastre como hacia tiempo no se veía... un entrenador mediocre y sin recursos, con la única solución de seguir alineando a sus titularísimos hasta que hundan el barco por completo.

Pero lo que tampoco se intuye es una reacción desde la zona noble del Bernabéu. Tanto Florentino Pérez como su 'valido' José Ángel Sánchez se han convertido en rehenes de los éxitos de Zidane. No se atreverán a expulsarle como capitán de un barco a la deriva, pero el presidente tiene que tomar ya una decisión. No se puede seguir haciendo el ridículo estando a casi una veintena de puntos del Barcelona en mitad de la temporada. Eso el Madrid no se lo puede permitir. Si se le quiere pagar a Zidane por los servicios prestados que le den un cargo en las oficinas (junto a los Butragueño, Raúl, Roberto Carlos, etc...), y que traigan a un entrenador 'de verdad', sin miedo a meter el bisturí, con 'plenos poderes' sobre la plantilla y respaldado por la directiva. Con los jugadores que hay y bien dirigidos este equipo tiene tiempo de reaccionar y acabar la temporada decorosamente, después ya pensaremos lo que el club necesita de cara a la temporada que viene. 

Y es que la dirección deportiva tiene un buen 'marrón' encima de la mesa: hacer una limpia de ciertos jugadores que ya no aportan (y que no tienen ganas de aportar) y buscar en el mercado jugadores jóvenes, y de calidad, aunque seguramente carísimos. Lo que no se puede es repetir los mismos errores del pasado llevando una política de fichajes totalmente errática. No se puede comprar y vender caprichosamente sin tener en cuenta al entrenador, fichando sin ver las necesidades reales de la plantilla. A veces te sale bien pero al final (y como el tiempo ha demostrado) acaba saliendo mal. Y me temo lo peor ya que después de ver como Florentino se ha cargado la plantilla fichando como un pollo sin cabeza, ahora se sigue hablando de fichar a Eden Hazard, el 'enésimo' mediapunta en un equipo que juega sin mediapuntas desde los tiempos de Laudrup... eso lo dice todo.

18 noviembre 2017

Italia, un fracaso Mundial

El fútbol italiano vivió este lunes una de las noches más negras de su historia al quedar fuera de un Mundial por primera vez en los últimos 60 años. Cuatro veces campeona del mundo (1934, 1938, 1982 y 2006), Italia no faltaba a un Mundial desde 1958, la cita en la que un chaval de 17 años llamado Pelé conquistó el primer título para Brasil y que se celebró, precisamente, en Suecia, a cuya selección, casi 60 años después, los hombres de Gian Piero Ventura no han sido capaces de marcar un gol en 180 minutos y remontar así el 1-0 del partido de ida de una repesca que se vio obligada a jugar al quedar segunda de grupo por detrás de España.

Toda Italia llora la eliminación de la 'Azzurra', pero llora, sobre todo, la crisis de su fútbol. El Calcio se halla ante un vacío generacional y de nivel por el bajón que ha pegado la Serie A (exceptuando a la Juventus) en los últimos 10 años. Hoy, el país transalpino carece de jugadores de jerarquía. Buffon roza la retirada y se avecina el ocaso de los Bonucci, Barzagli y Chiellini. Pero lo verdaderamente dramático viene de mediocampo en adelante donde, quitando a un intermitente Verratti y a Lorenzo Insigne (el futbolista italiano más en forma del momento), no hay 'registas' ni 'trequartistas', ni delanteros de calidad... aún así, había material para superar a un combinado sueco de lo más sombrío desde la salida de Ibrahimović y poner rumbo a Rusia, un Mundial que ya ha perdido cuatro estrellas de un plumazo. 

Y es que 'La Nazionale' será la única campeona del mundo que falte a la cita de Rusia. Esto al fútbol italiano le supondrá unas pérdidas de unos 100 millones de euros por daños en publicidad, imagen y contratos. Y es que esta eliminación es una humillación histórica que, si de un lado manifiesta la crisis del fútbol italiano, del otro lleva la firma de Gian Piero Ventura, a quien la prensa italiana ya ha señalado como único culpable. Como si él tuviera culpa de que la Federazione Italiana Gioco Calcio sólo tuviera en cartera a un entrenador de 69 años y sin experiencia alguna en el panorama internacional salvo 14 partidos de la Europa League con el Torino.

Lo cierto es que Ventura ha sido incapaz de darle una identidad táctica a los 'Gli Azzurri'. El técnico genovés insistió en trabajar sobre un 4-2-4 que se demostró un sinsentido, y volvió en los partidos decisivos a un 3-5-2 que él mismo había definido como "un dibujo antiguo". Y es que esta Italia no juega a nada. En el partido de ida, disputado en Solna, Italia parecía un equipo miedoso que jugaba para empatar, y en Europa eso no es suficiente. Jugar en una competición europea no es lo mismo que jugar en Italia, donde ganas partidos por la mínima. El ex del Torino ha logrado el más difícil todavía: enfadar a quienes defendían el 'ADN' del que hizo gala el fútbol italiano a lo largo de su historia y también a quienes confiaron en su apuesta por el buen trato del balón. Ventura pasará a la historia como el seleccionador que dejó a Italia sin Mundial y eso es mucho decir en un país que cada cuatro años aguarda esa cita y que se enorgullece de tener cuatro títulos de campeón del mundo en sus vitrinas.

Es cierto, Italia ha ganado cuatro mundiales, y cuando ganó lo hizo normalmente con un fútbol fabril, esforzado, italiano por definición. Pero se ha estancado en cuando a lo futbolístico por motivos de cultura nacional, casi de folclore. Hay pocas personas que sean más inmovilistas que los italianos. Si algo ha funcionado durante un periodo importante de tiempo, se prolonga sin importar el resto.

Pero ahora Italia debe levantarse, y para volver a la élite mundial necesita regenerar su torneo liguero. Hace 10 años Italia era campeón mundial con grandes equipos en su campeonato doméstico, hoy la realidad es muy distinta. Las grandes estrellas del fútbol mundial no tienen como destino el país transalpino y en el mercado interno la Juventus ha impuesto un dominio casi obsceno.

El punto de vista cortoplacista es una de las razones de la inoperancia actual. Los clubes no confían en la gente joven y el origen de esto es que el fútbol italiano siempre ha sido resultadista. Se juega para ganar y como consecuencia no se confía en los jóvenes. Eso lleva a muchos grandes a fichar a jugadores de medio pelo en vez de apostar por las 'perlas' de sus canteras. Esta tendencia acaba conformando plantillas muy amplias plagadas de extranjeros con escaso nivel de competitividad que poco, o más bien nada, ayudan al desarrollo de la selección italiana.

Y es que el fútbol italiano necesita una reflexión profunda sobre el modelo de club que se impone en el siglo XXI y precisamente la 'Vecchia Signora' es el único club italiano que lo cumple. Los directivos 'bianconeri' han entendido que un club moderno necesita una dirección deportiva potente que no sólo tome medidas cortoplacistas, sino ver qué potencia al equipo y al club con vistas a un medio plazo (tenemos a este entrenador que nos gusta, vamos a jugar a esto y vamos a mirar muy bien el mercado buscando no solo jugadores interesantes sino también que sean baratos, en último año de contrato... pero todo orientado a una forma de jugar).

29 junio 2017

Qué fue de... Weah

George Weah fue claro protagonista de una gran época para equipos como el Paris Saint-Germain o el Milan. Destacó por su endiablada velocidad, su gran potencia y enorme zancada, por su impecable pierna derecha y su capacidad rematadora, rasgos que le valieron el sobrenombre de la 'Pantera Negra'. En 1995 entró en la historia del 'Balón de Oro', siendo el primer jugador africano en ganarlo.

George Tawlon Manneh Oppong Ousman Weah nació el 1 de octubre de 1966 en Clara Town, un suburbio desfavorecido de Bushrod Island a las afueras de Monrovia (República de Liberia). Criado por su abuela, comenzó a jugar al fútbol en el Young Survivors Clartown con 15 años. Tres años después fichaba por el Bongrange Company, equipo en el que está una temporada. En 1985 ficha por el Mighty Barolle SA, debutando a nivel nacional. Con los 'Red Boys' completó una magnífica temporada (ganando Liga y Copa) a pesar de su juventud. Su buena actuación le llevó una año después al equipo más grande de Liberia, el Union of Invincible Eleven MSA. Un nuevo título de Liga y 24 goles en 23 partidos fueron su tarjeta de presentación con los 'Yellow Boys', pero Liberia comenzaba a quedarse pequeña para un futbolista con tanto talento y gol. En 1987, con motivo del 50 aniversario de la Liberia Football Association, las autoridades de la LFA invitaron a varios equipos africanos a participar en un torneo. La intervención de Weah en el torneo sorprendió a los técnicos del Tonnerre Kalara Club de Yaoundé, que deciden llevarlo con ellos al fútbol camerunés.

Sus buenas actuaciones llamaron la atención del francés Claude Le Roy, entonces seleccionador camerunés, quien le puso en contacto con Arsène Wenger, entrenador del AS Monaco. El técnico alsaciano quedó impresionado y le contrató para la temporada 1988-89 por 12.000 libras, cuando el liberiano tenía 22 años. Para que se acostumbrara a la competición de élite, Wenger le diseñó un plan específico de entrenamiento y, el 17 de agosto de 1988, Weah debutaba contra el AJ Auxerre en el Stade Louis II. Y a pesar de que no fue titular indiscutible en su primer año, formó una prolífica dupla de ataque con Glenn Hoddle. Weah comenzaba a destacar por ser un rematador veloz, potente y eficaz. En las cuatro temporadas que permaneció en las filas del conjunto 'Rouge et Blanc' ganó la Coupe de France en la temporada 1990-91 ante el Olympique de Marseille. Tuvo una buena media de goles, especialmente en su última temporada, la 1991-1992, donde hizo 18 goles, tantos que llevaron al equipo monegasco hasta la final de la Recopa de esa temporada, que acabó en manos del Werder Bremen de Otto Rehhagel. 

Días después de disputar la final continental, confirmó su fichaje por el Paris Saint-Germain FC para la temporada 1992-93. Su etapa en París coincidió con una de las mejores épocas deportivas del PSG, un equipo que buscaba (como ahora) mandar en Francia y en Europa y que se estaba reforzando con jugadores como Bernard Lama, David Ginola, el brillante Raí o el propio Weah. Entre 1992 y 1995 anotó para el PSG un total de 55 goles en 138 partidos oficiales y ganó una Ligue 1 (1993-94), 2 Coupes de France (1992-93 y 1994-95) y una Coupe de la Ligue (1995), sin embargo, el PSG no pudo alcanzar su sueño europeo. En la temporada 1992-93 fue el máximo goleador del equipo y llegaron hasta las semifinales de la Copa de la UEFA, donde caían ante la Juventus. Un año después, caían, otra vez en semifinales, frente al Arsenal en la Recopa de Europa. En la temporada 1994-95 se produjo la irrupción definitiva de Weah en el panorama internacional. Con siete tantos, se convertía en el máximo goleador de la Champions League, donde los parisinos vencieron en cuartos de final al FC Barcelona con un gol del delantero africano, pero eran eliminados en las semifinales por el AC Milan.

En junio de 1995, el AC Milan lo firmaba como sustituto de Van Basten, retirado prematuramente por las continuas lesiones en su tobillo derecho. El 27 de agosto debutaba en la Serie A frente al Calcio Padova con un gol a los seis minutos y una asistencia para el capitán Franco Baresi. En su primera temporada con el conjunto 'rossonero', Fabio Capello jugaba con dos delanteros y tuvo que alternar su posición con Roberto Baggio y Marco Simone. Aun así, el liberiano cumplió las expectativas con 11 goles en 26 partidos, siendo máximo goleador del equipo, que auparon a los suyos a ganar el Scudetto. A finales de 1995 recibió cuatro premios internacionales. El más importante fue el 'Balón de Oro' (otorgado por la revista francesa France Football), el primero conseguido por un futbolista africano, exceptuando a Eusebio (nacido en Mozambique y nacionalizado portugués). Además fue galardonado con el 'FIFA World Player', y fue elegido como 'Jugador del año en África' por la Confederación Africana de Fútbol. También la revista francesa Onze Mondial le otorgó el 'Once d'Or' al mejor jugador de Europa. Un año después quedaba en segunda posición en la votación del 'FIFA World Player', por detrás de Ronaldo. Su rendimiento en San Siro fue espectacular, aunque nunca fue un delantero de grandes cifras goleadoras. Durante cuatro temporadas se mantuvo como el delantero de referencia del Milan. Aunque las campañas 1996-97 y 1997-98 se saldaron con decepcionantes posiciones fuera de competiciones europeas, volvió a ser el máximo artillero de los 'rossoneri'. No obstante, en la temporada 1998-99 consiguió su segundo Scudetto, formando pareja de ataque con el alemán Oliver Bierhoff.

En 1999, ya con 33 años, perdió la titulardad por la llegada del ucraniano Andriy Shevchenko. En enero de 2000 fue cedido al Chelsea FC de la Premier League, donde podría disfrutar de más minutos. Jugó 15 partidos con los 'Blues', marcando 5 goles (3 en liga y 2 en copa) e incluso fue titular en la final de la FA Cup, que los londinenses ganaron al Aston Villa. Terminada la temporada y finalizada su relación con el Milan, Weah, actuando de agente libre, se marchó al Manchester City FC, un club recién ascendido a la Premier League que buscaba su sitio entre los grandes de las islas. Allí solo estuvo tres meses en los que jugó 9 partidos con los 'Citizens'. Sus desavenencias con el técnico Joe Royle provocaron que fuese traspasado al Olympique de Marseille, con el que disputó 20 partidos, marcando 5 goles. Números que no evitaron que 'Les Phocéens' finalizasen en decimoquinta posición, sólo tres puntos por encima de los puestos de descenso. Tras sus últimos fracasos, el delantero africano apuró sus últimos años de fútbol en el Al-Jazira SCC de los Emiratos Árabes Unidos, con dos temporadas a gran nivel en las que alcanzó los 15 goles y en el que permaneció hasta su retirada en agosto de 2003.

Internacional por Liberia, debutó con las 'Lone Stars' el 26 de julio de 1986 ante Guinea en el SKD Stadium de Monrovia, estadio en el que marcó su primer gol como internacional el 30 de enero de 1987 frente a Nigeria. Jugó con la selección con normalidad hasta el estallido de la guerra civil liberiana en 1989. En ese tiempo la actividad de la selección se vio alterada por el conflicto y por las sanciones internacionales. Regresó en 1994 y contribuyó a que el país se clasificase para la Copa de África de Sudáfrica'96, en la que no superaron la fase de grupos. También disputó la edición de 2002 en Mali, en la que tampoco superaron la fase de grupos. Jugó un total de 60 partidos en los que marcó 22 goles. Nunca pudo disputar una fase final de un Mundial, pero intentó que Liberia estuviese presente en tres ocasiones. La primera vez fue en la clasificación para el Mundial de Italia'90, donde superaron la primera ronda y terminaron segundos en la fase de grupos, por detrás de Egipto. Para la clasificación de Francia'98 también pasaron a la fase de grupos, pero se vieron superados por el nivel de Túnez. Tiempo después, ya con 34 años, echó el resto para la fase del Mundial de Japón y Corea del Sur de 2002 no solo como jugador, sino también como capitán, patrocinador y asistente del seleccionador Philippe Redon. Finalmente, se quedaron a las puertas, en segunda posición a un solo punto de Nigeria. 

Tras la aventura en Oriente Medio, Weah se retiró en 2003 para dar un giro radical a su vida. Se fue a vivir a los Estados unidos, donde había mandado a su familia con el estallido de la Primera Guerra Civil de Liberia. Allí comenzó a forjar su posterior carrera política. Estudió Administración de Empresas y Criminología, al mismo tiempo que veía como sus hijos formaban parte de las categorías inferiores de la selección estadounidense. También ha ejercido una destacada labor humanitaria en favor de Liberia, que estuvo azotado por dos guerras civiles. Ya en sus años en activo asumió el control del Junior Professionals FC, club-escuela de fútbol para niños con escasos recursos o provenientes de familias desestructuradas en Monrovia. El único requisito para formar parte era no dejar el colegio. También ha colaborado con Unicef desde 1994, cuando dio publicidad a las campañas de vacunación en su país, y es Embajador de Buena Voluntad desde 2004. Al finalizar la Segunda Guerra Civil en 2005, anunció su intención de presentarse como candidato a la presidencia y creó un partido político, el CDC (Congreso para el Cambio Democrático). Ese mismo año se presentó a los comicios, perdiendo ante Ellen Johnson-Sirleaf, actual mandataria de Liberia. En 2011 se presentó a la Vicepresidencia del país bajo la candidatura de Winston Tubman, pero también perdió frente a Sirleaf, cuyo mandato termina en 2017 sin posibilidad de presentarse a la reelección. En el mes de abril de 2016 anunció su candidatura a las elecciones presidenciales previstas para 2017.

25 junio 2017

Hermano


Título Original: Hermano
Año: 2010
Duración: 96 min.
País: Venezuela
Director: Marcel Rasquin
Guión: Rohan Jones, Marcel Rasquin
Reparto: Fernando Moreno, Eliú Armas, Alí Rondón, Marcela Girón,  Gonzalo Cubero, Beto Benites, Gabriel Rojas, Jackson Gutiérrez, Leany Leal, Vicente Peña, Gabriel Figueira, Alberto Rowinsky, Juliana Cuervos, Greisy Mena, Lorena Aguilar, Greybert Fonseca, Roberth Ollarve, Leo Felipe Campos, John Erban, José Alfredo Figueroa, José Manuel Rey, Luis Vera
Productora: A&B Producciones / Tres Palos Pictures / Wanda Visión
Género: Drama

Una mujer y su hijo, encuentran un bebé abandonado en la basura y se lo llevan a casa. Al cabo de los años ese bebé, Daniel, se ha convertido en un joven de 16 años que vive feliz en La Ceniza, un barrio marginal de Caracas junto a su madre y su hermano mayor Julio. Daniel desea con todas sus fuerzas jugar a nivel profesional mientras Julio mantiene a la familia con dinero sucio: no tiene tiempo de soñar. Sin embargo, cuando la suerte para ellos puede cambiar, ya que un cazatalentos los invita a unas pruebas en el Caracas FC, la desgracia les golpea tremendamente y sus consecuencias pueden acabar con su futuro. Es en ese momento cuando ambos deben decidir que es más importante para ellos: la unión de la familia, la venganza, o alcanzar el sueño de sus vidas.

El venezolano Marcel Rasquin, quien debuta en la dirección con esta cinta, nos trae un relato terroríficamente realista que te dejará con uno de esos vacíos difíciles de regatear. Una historia muy emocional acerca de la tremenda situación que han de vivir tantos jóvenes en las calles de Venezuela. El dolor, la violencia, el tráfico de drogas, la falta de esperanza y la muerte, son para ellos parte de su vida diaria; y en este film se ofrece una visión verosímil de lo difícil que resulta salir de ese mundo.

Hermano es una película que gira sobre el fútbol, la pasión y la familia, y presenta un final que no es feliz ni justo, pero fue definitivamente la mejor manera de terminar la película. Pero esta cinta no es una película melancólica que sigue la corriente de una historia típica en el país. Es mucho más que eso. Hermano representa una joya del cine venezolano, con un guión ambientado en el escenario más común de la industria venezolana pero que contiene una historia extraordinaria.

21 junio 2017

Si Cristiano se quiere ir, que se vaya

Cristiano Ronaldo se quiere ir del Real Madrid. La noticia saltó a finales de la pasada semana en la concentración de la selección portuguesa, y ha paralizado el mercado. El delantero luso está molesto y no se siente respaldado por el Real Madrid. El supuesto fraude y el ataque masivo de la prensa han sido razones suficientes para que el jugador no se sienta lo suficientemente 'arropado' por el club.

Lo considera algo injusto y va diciendo por ahí que le tratan como un delincuente. Estas palabras las pronunció por primera vez en Málaga tras ganar la Liga y sin que todavía se hubiera hecho pública la acusación del fraude de 14,7 millones de euros. Lo sospechaba y fue como un aviso. "Como me denuncien, me voy de España". Era una idea que le rondaba por la cabeza y que ahora filtra el diario portugués 'A Bola' para intentar hacer daño a no sé quién. Supongo que la Liga se resentiría de perder a un Balón de Oro y el daño deportivo al Real Madrid sería importante, aunque no hay que olvidar que ya existía un Madrid campeón antes de Cristiano y lo seguirá habiendo tras la marcha del portugués.

El caso es que el peor enemigo en este bombazo veraniego ha sido el propio ego de Cristiano Ronaldo. Hay que ponerlo en contexto: acaba de completar su mejor temporada, en la que ha ganado Liga y Champions League, es el máximo goleador de la competición europea, ha hecho goles en partidos decisivos en el tramo final de ambas competiciones, además venía de ganar la Eurocopa (primera para la selección lusa) el pasado verano... En fin, si tocarle el ego ya es peligroso cuando no es protagonista, es fácil imaginar cómo tiene que estar cuando es el favorito para ganar el próximo Balón de Oro. 

Pero realmente, ¿es una pataleta por la denuncia de la Fiscalía que le acusa de defraudador o una excusa barata para marcharse? Su 'calentón' es más que entendible. Sus abogados le dicen que todo está bien, que todo está en regla, que no pasa nada... y va la Fiscalía y le denuncia ante Hacienda, normal que esté moqueado. Pero que se mosquee con Jorge Mendes, su agente. Sus jugadores están metidos en líos con el fisco: Cristiano, Pepe, Falcao, Coentrão, Di María, Carvalho... hasta Mourinho acaba de ser acusado de haber defraudado a Hacienda 3,3 millones de euros en los ejercicios de 2011 y 2012. Que se cabree con sus abogados y asesores y no con Hacienda.

Abandonar el Madrid en estos momentos sería un error. Pero, utilizar el asunto de Hacienda como excusa para irse a otro equipo sería peor. Si se quiere ir que lo diga abiertamente sin utilizar como escudo a los diarios portugueses. Si se quiere marchar al Manchester United, al Manchester City, al Paris Saint-Germain o a China, que lo diga. Pero, que no jueguen con el Madrid, ni Mendes ni Cristiano.

Cristiano sabe que ir al PSG sería un paso atrás en su carrera futbolística, que no en lo económico. La liga francesa no tiene nivel competitivo ni acapara miradas en todo el mundo como la inglesa o la española. La figura de Cristiano Ronaldo perdería fuerza, y con ello sus activos publicitarios. Descartando esta opción de salida para CR7, al 'siete' blanco le quedan pocas alternativas ya que José Mourinho no quiere ver a Cristiano Ronaldo dentro de su nuevo proyecto en el United. Los dos portugueses 'enterraron' su relación durante los últimos meses del técnico de Setúbal en el banquillo blanco. No han resuelto sus diferencias y el verdadero objetivo de Mourinho sigue siendo Álvaro Morata.

Quitando al Manchester City de Guardiola (no se lo perdonarían en el United y la relación con el entrenador español tampoco es buena) y la liga China, pocos equipos podrían hacer frente a un traspaso que fácilmente superaría los 200 millones de euros. Así pues, Cristiano Ronaldo estaría casi obligado a dar marcha atrás en su ultimátum. Ahora tiene que pelear para demostrar su inocencia o pagar la multa correspondiente si es culpable, como ya ha hecho Di María.