20 abril 2017

DORSALES MÍTICOS: 8 Schuster

Con un Madrid-Barça a la vuelta de la esquina, hoy volvemos al fútbol europeo de los años 80 y 90 para recordar a uno de los centrocampistas más polémicos de la época. Con dos 'Balones de Bronce', ganados en 1981 y 1985, nuestro protagonista de hoy causó sensación en los 'tres grandes' de la liga española. Bernd Schuster dirigía desde el mediocentro el juego de su equipo, organizaba, mandaba y ordenaba. Sus señas de identidad eran, sin duda, los precisos pases en largo y su inolvidable golpeo de balón. Era el tipo de jugador capaz de iniciar la jugada por delante de los centrales y acabarla tras llegar al área y batir al portero rival con su maravilloso disparo. 

Bernhard Schuster nació el 22 de diciembre de 1959 en Augsburg, ciudad del Estado libre de Baviera (Alemania). Comenzó jugando en las calles del barrio de Hammerschmiede, hasta que en 1971, con 11 años, entra a formar parte del SV Hammerschmiede Augsburg. Comenzó jugando como líbero, dando salida al balón ya fuese con pases cortos o largos, cualidad en la que sobresalía, o iniciando él mismo la acción. Sin embargo, las intenciones de su entrenador eran distintas. Al poco tiempo le ubicó en el centro del campo y en ese puesto se consagró. Cinco años después, con 16 años, ficha por el FC Augsburg, en el que estuvo dos temporadas, proclamándose campeón juvenil de Baviera.

Con 18 años, el FC Bayern München desestima su fichaje por considerarlo demasiado caro. El Borussia VfL Mönchengladbach y el 1.FC Köln se interesan por el joven centrocampista. Hannes Weisweiller, entrenador del conjunto 'Die Geißböcke', lo descubrió en un partido de la selección juvenil y lo ficha para el 1.FC Köln en 1978. De la mano de Weisweiler, Schuster inicia una carrera meteórica que en pocos meses le llevará a ser titular indiscutible de un equipo en el que coincide con Toni Schumacher, Dieter Müller, Rainer Bonhof o un jovencísimo Pierre Littbarski. Ese mismo año el equipo llega a las semifinales de la Copa de Europa, donde cayeron ante el Nottingham Forest de Brian Clough, después de eliminar al Íþróttabandalag Akraness, Lokomotiv Sofia y Glasgow Rangers. Un año más tarde el equipo llega a la final de la DFB-Pokal (Copa de Alemania), perdiendo ante el Fortuna Düsseldorf de Otto Rehhagel.

En septiembre de 1980, tras jugar las cinco primeras jornadas de la Bundesliga, es traspasado al FC Barcelona, que por aquel entonces dirigía Helenio Herrera. La contratación de Schuster levantó bastante polvareda en la plantilla 'culé', ya que el club debía prescindir de Krankl o Simonsen para que el germano ocupara una de las dos plazas reservadas para jugadores extranjeros. El Barça decidió dar la baja al delantero austríaco y, tras ser presentado con la camiseta 'azulgrana', Schuster debutaba en la liga española frente al Hércules CF, el 2 de noviembre en el estadio José Rico Pérez de Alicante. En su primera temporada conquistó la Copa del Rey frente al Sporting de Gijón. En 1981 sufrió una grave lesión por una dura entrada de Andoni Goicoechea, defensa del Athletic de Bilbao. Aun así, el equipo conquistaba la Recopa de Europa ante el Standard de Liège de los Michel Preud'homme, Eric Gerets o Arie Haan. Volvió al máximo nivel entre 1982 y 1984 y, junto a Maradona, formó  una dupla de extranjeros de ensueño, aunque solo consiguieron ganar 1 Copa del Rey (1982-83), 1 Supercopa de España (1983) y la primera edición de la Copa de la Liga, disputada en 1983.

Posteriormente, ya sin el astro argentino, se vio la mejor versión de Schuster. Con Terry Venables en el banquillo 'azulgrana', el mediocentro alemán mandaba, dirigía, tiraba los penaltis y las faltas, y alentaba a sus compañeros cuando las cosas no iban del todo bien. En esa época conquistó 1 Liga (1984-85), 1 Copa de la Liga (1986) y fue finalista de la Copa de Europa en la temporada 1985-86 ante el Steaua Bucuresti. Su sustitución en el minuto 85 de aquella final propició un monumental cabreo del jugador alemán, que abandonó el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán en taxi rumbo al hotel de concentración cuando el partido todavía estaba en la prórroga. El haber sido sustituido en la final fue sólo la gota que colmó el vaso para que Schuster estallara y reaccionara de esa forma, pues el conflicto entre el germano y la Junta Directiva se remite a comienzos de aquella temporada 1985-86, donde había protestado públicamente por las primas ofrecidas a los jugadores. Tras aquel episodio, su relación con José Luis Núñez, presidente del Barcelona, se fue deteriorando e incluso pasó la temporada 1986-87 en blanco. A pesar de todo, ganó la Copa del Rey (1987-88) en su última temporada como 'azulgrana' y dejó un magnífico recuerdo entre la afición barcelonista.

En aquel momento le surgen varias ofertas, tanto de España como de otros países europeos. Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid CF, decidió ficharle para formar el mejor mediocampo de España junto a Míchel, Martín Vázquez y Gordillo. Bernd decidió cambiar Barcelona por Madrid a razón de 130 millones de pesetas por temporada, rechazando una oferta más suculenta de Italia. Tras ser presentado y realizar la pretemporada a las órdenes de Leo Beenhakker, su entrada triunfal con la camiseta madridista fue en el Camp Nou, dando la vuelta de honor al estadio con la Supercopa de España ganada por el Real Madrid a su ex equipo. En el conjunto 'merengue' coincidió con la generación dorada de la 'Quinta del Buitre' y Schuster no tardó en adueñarse del centro del campo 'blanco', gracias a su gran desplazamiento en largo y su capacidad para llegar desde la segunda línea y arrasar con todo a su paso. Con su seguridad y precisión, su juego fue excepcional en numerosos encuentros y fue uno de los artífices de aquel equipo que marcó 107 goles en la temporada 1989-90 con Toshack en el banquillo. En las dos temporadas que estuvo en el Real Madrid, Schuster ganó 2 Ligas (1988-89 y 1989-90), 1 Copa del Rey (1988-89) y 2 Supercopas de España (la mencionada ante el Barcelona y la de 1989, adjudicada automáticamente al Real Madrid tras vencer Liga y Copa la temporada anterior). Aquel equipo es uno de los mejores de la historia del club de Chamartín, pero se le resistió la que era su gran obsesión: la Copa de Europa. El revolucionario AC Milan de Arrigo Sacchi, se cruzó con el Real Madrid en las dos temporadas en las que Schuster permaneció en la 'casa blanca', siendo especialmente dolorosa la eliminación en las semifinales de la temporada 1988-89 con empate a un gol en el Bernabéu y un doloroso 5-0 en San Siro. Todo transcurría placenteramente hasta que en mayo de 1990 se negó a viajar a una gira por América. Adujo dolores en la espalda para regresar a Alemania y seguir un tratamiento. Sin embargo, fue a la gira forzado y, tras mostrarse en desacuerdo con la postura adoptada por el entrenador y el presidente, se le rescindió el contrato.

Tras varios meses planteándose su futuro, el 9 de octubre de 1990 era presentado como nuevo jugador del Club Atlético de Madrid. En el conjunto 'rojiblanco' compartió centro del campo con Donato y Vizcaíno, y formaría un dueto de ensueño con Paulo Futre. En su primera temporada su guardamenta, Abel Resino, consiguió el récord de imbatibilidad y un año después, el equipo lucha por la liga con Barcelona y Real Madrid, con un fútbol de contraataque. Bernd permaneció tres temporadas en el conjunto del Manzanares, en las que dejó su impronta de ser un perfecto centrocampista organizador y todo un virtuoso en el lanzamiento de faltas. Además, consigue dos Copas del Rey (1990-91 y 1991-92), la primera ante el RCD Mallorca y la segunda ganando la final ante el Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu con un extraordinario gol suyo de falta en el minuto 7.

En el verano de 1993 decide hacer las maletas y volver a Alemania. Schuster ficha por el TSV Bayer 04 Leverkusen, equipo que le otorga la posibilidad de regresar a una Bundesliga más decadente que antaño. En el club de la 'Aspirina' coincidiría con los Paulo Sérgio, Ulf Kirsten, Andreas Thom o Rudi Völler. En su primera temporada, el Bayer consiguió un meritorio tercer lugar en la Bundesliga, sin embargo caían ante el SL Benfica en los cuartos de final de la Recopa de Europa. En la temporada 1994-95, el AC Parma terminaba con el sueño europeo del conjunto 'Die Werkself', al caer eliminados en las semifinales de la Copa de la UEFA. La siguiente temporada fue la peor de las tres en las que Schuster permaneció en la disciplina del Bayer, lastrado por las lesiones, apenas participó en 8 partidos de la Bundesliga y el equipo acabó en una decepcionante decimocuarta posición, salvándose matemáticamente del descenso en la última jornada.

Tras varios meses entrenando con el SBV Vitesse holandés y una minigira de prueba en China con los San José Clash de la recién creada Major League Soccer de los Estados unidos, decide acabar su carrera en el fútbol mexicano fichando por el Club Universidad Nacional en 1997. Su aportación no fue trascendental, Schuster no acaba de encontrar la forma y, poniendo como pretexto un dolor de muelas (detrás había una oferta para entrenar al SC Fortuna Köln), abandona a los 'Pumas de la UNAM' en mitad de la temporada después de 9 partidos en territorio azteca.

Internacional con la República Federal de Alemania, jugó con las selecciones sub-18 y sub-21. Debutó con la selección absoluta el 22 de mayo de 1979 ante la República de Irlanda en el Lansdowne Road Stadium de Dublín. Jugó la Eurocopa de Italia'80, en la que los alemanes se proclamaron campeones del torneo. Sus actuaciones en este campeonato le ayudaron a ganar el 'Balón de Plata', como segundo mejor jugador por detrás de Karl-Heinz Rummenigge. Jugó un total de 21 partidos con la camiseta de la Alemania Occidental. No pudo jugar el Mundial de España'82 al estar lesionado de gravedad, y un año más tarde, con sólo 24 años renunció a jugar con la 'Mannschaft' después de negarse (por el nacimiento de su primer hijo) a ir convocado a un partido amistoso ante Albania. La presión mediática y las malas relaciones con la Deutscher Fußball-Bund, el seleccionador Jupp Derwall y varios compañeros de selección, incluyendo a Uli Stielike y Paul Breitner, hacen el resto. El hecho de no haber jugado un Mundial en 19 años de carrera supone, según el propio Schuster, "una gran mancha en mi carrera deportiva".

Tras su retirada de los terrenos de juego, ese mismo año se sacó el carnet de entrenador y, al igual que en su carrera como jugador, el alemán comienza su andadura como técnico en Colonia (SC Fortuna Köln y 1.FC Köln), aunque muy pronto vuelve a España para dirigir al Xerez CD. Después de un breve paso por el FK Shakhtar Donetsk volvió a la liga española para ocupar el banquillo del Levante UD, conjunto con el que descendió de categoría. Las dos siguientes campañas entrenó al Getafe CF, logrando la mejor clasificación de la historia del club 'azulón' y el pase a la final de la Copa del Rey de 2007. Sus buenos resultados le abrieron las puertas del Real Madrid. Llegó al club 'blanco' como sustituto de Capello y, en su primera temporada, logró el título liguero. Durante su segunda temporada el equipo tuvo peores resultados en Liga, Copa y Liga de Campeones, ganando únicamente la Supercopa de España. En junio de 2011, Schuster emprende una nueva aventura en Turquía al hacerse cargo del Besiktas JK. Tras dos años alejado de los banquillos, el 14 de junio de 2013 es presentado como técnico del Málaga CF, pero el listón dejado por Pellegrini y el traspaso de jugadores clave como Isco, Joaquín o Toulalan, hacen que el conjunto 'blanquiazul' no pase de la undécima posición. El pasado año su nombre sonó como candidato al banquillo de la selección griega. Es un gran aficionado al golf y al hockey-hielo, deportes que práctica cuando tiene oportunidad. Además, ha colaborado como comentarista en distintos medios, tanto españoles como alemanes. Le hemos podido ver comentando los partidos de la Europa League en el canal alemán RAN y de la Bundesliga en Liga Total, canal de  Deutsche Telekom. También colabora con el programa Radioestadio de Onda Cero.

11 abril 2017

La maldición de las 'Águilas Verdes'

En 1996 la selección nigeriana se hacía contra todo pronóstico con la medalla de oro en las Olimpiadas de Atlanta. Tras semejante hazaña todos los analistas mundiales coincidían en señalar a aquel grupo de jóvenes jugadores, comandados por el holandés Jo Bonfrere, como firmes candidatos a hacer grandes cosas en el fútbol mundial. Algunos incluso situaban a Nigeria como una de las firmes candidatas para hacerse con el Mundial que se disputaría dos años después en Francia. Sin embargo, tras aquella cita comenzó la 'maldición' de aquel grupo y vieron como las esperanzas de conquistar un campeonato intercontinental comenzaron a disiparse. 

La estrella indiscutible de aquel grupo de jugadores era Nwankwo Kanu. Él fue el primero en sufrir 'la maldición de las Águilas Verdes'. Tras su brillante actuación en Atlanta, muchos hablaron de él como un jugador a la altura de Ronaldo, quien por entonces era el mejor del mundo. No les faltaban razones, Kanu era un delantero atípico, con un físico extraño, pero capaz de hacer cosas que estaban al alcance de muy pocos. El Inter de Milán lo fichó tras su gran actuación en los Juegos Olímpicos, sin embargo, los médicos del Inter detectaron que una de sus válvulas coronarias no se cerraba completamente y fueron claros: debía dejar el fútbol profesional. A pesar de ese primer diagnostico luchó por seguir jugando. En noviembre de 1996, sólo tres meses después de tocar el cielo con su selección, Kanu se sometía a una operación a corazón abierto en EE.UU. La válvula enferma fue sustituida por una artificial. Eso garantizaba que seguiría viviendo, pero no jugando. Sólo su fe, y la del médico que le operó, hizo que en abril de 1997 regresara a los terrenos de juego. Con todo, y a pesar del final feliz de la historia, Kanu nunca volvió a ser el mismo y aquellos meses inactivos dejaron factura en su juego y, sobre todo, en su progresión.

El siguiente afectado fue Joseph Dosu, el portero titular de aquel equipo, un excelente guardameta de corte africano que estaba llamado a ser el portero titular de Nigeria en la siguiente década. Era el único jugador del plantel titular que aún jugaba en un equipo nigeriano y tras el torneo Olímpico fichó por la Reggiana de la Serie A. En enero de 1997, tras disputar su tercer partido con la selección absoluta de Nigeria, sufrió un terrible accidente de coche en Lagos que casi le deja en una silla de ruedas. Tras una dura rehabilitación consiguió volver a andar, pero tuvo que dejar definitivamente el fútbol a la edad de veintitrés años. 

Tras la retirada de Dosu, la portería nigeriana quedó huérfana, y se mantuvo así hasta la aparición de Vincent Enyeama, primer portero de calidad que Nigeria ha tenido en la última década. De hecho, quizás esa fuera la mayor razón del estrepitoso fracaso de las 'Águilas Verdes' en Francia'98. A aquella cita no sólo faltó Dosu, sino que su sustituto Ike Shorunmu, se rompió el brazo semanas antes de la cita mundialista. Esto hizo que Bora Milutinovic decidiera convocar a Peter Rufai, quien con 35 años apenas jugaba en el Deportivo de La Coruña. El resultado: Nigeria jugó todo un Mundial sin un portero de garantías, de lo que se aprovecharon bien los daneses en los octavos de final. 

La siguiente 'víctima' fue Emmanuel Amunike, autor del gol del triunfo en la final ante Argentina. Bobby Robson, quien sufrió sus internadas por la banda izquierda cuando dirigía al Oporto y Amunike jugaba en el Sporting de Portugal, quiso ficharlo para el Barcelona, pero el nigeriano no pasó las pruebas médicas. Finalmente terminó fichando por el club 'culé' en el mercado invernal pero en septiembre de 1997 sufrió una lesión de rodilla de la que nunca se recuperaría completamente. Más de diez operaciones sufrió el extremo zurdo, hasta poder volver a jugar al fútbol. Tras su paso por el Barcelona fichó por el Albacete Balompié de la Segunda División, donde sus primeros partidos parecían dar a entender que pronto recuperaría su nivel. Sin embargo, en su primer partido oficial con la selección nigeriana tras la lesión, se rompió el talón de aquiles. Amunike nunca se recuperó totalmente, y se retiró en 2004 tras jugar una temporada en Jordania.

Pero hay más. Una de las mayores sorpresas de aquel equipo era Tijani Babangida, en aquel entonces extremo diestro del Roda holandés. Tras los Juegos, el AFC Ajax se fijó en él para sustituir al también nigeriano Finidi George, traspasado al Real Betis. Comenzó fantásticamente en el Ajax, donde sus velocísimas internadas por la banda eran celebradas por la afición 'ajacied'. Pero en julio de 1998 cayó enfermo de malaria en un viaje a Nigeria. Esta enfermedad sesgó su carrera. Ese año prácticamente desapareció de las alineaciones del Ajax y, tras varias cesiones, en las que no consiguió remontar su nivel de juego, se desvinculó del equipo de Ámsterdam para acabar jugando en el Changchun Yatai de la liga china, donde colgó las botas en 2004. 

Otro caso a reseñar es el de Emmanuel Hyacinth Babayaro, portero suplente de aquel equipo y hermano mayor de Celestine, ex jugador de Chelsea y Newcastle. En el verano de 1996, fichó por el Besiktas turco y, tras dos temporadas sin jugar y probar, sin suerte, en el Motherwell escocés, dejó el fútbol para dedicarse al cine. En 2005 estrenó 'Growing Up', su primera película, en la que también tiene un papel como actor y en la que hacen cameos otros jugadores como Osaze Odemwingie, Christian Obodo y Obafemi Martins. En 2010 hizo su incursión en el mundo de la música grabando los singles '9Ja Area' y 'My Party'. También sigue ligado al fútbol y en noviembre de 2015 fue nombrado Manager General del Kaduna United FC, club de la ciudad natal de los hermanos Babayaro.

Otro que sufrió la 'maldición' fue Daniel Amokachi. Delantero rápido y potente, era un fijo en el ataque de las 'Águilas Verdes', generalmente junto con Victor Ikpeba. Llegó a Atlanta como uno de los tres jugadores mayores de 23 años que se permitían convocar y tras la cita Olímpica pasó del Everton al Besiktas, donde, tras un comienzo fulgurante, su estrella fue apagándose por culpa de las lesiones. Dos años después llegaba al Mundial de Francia más como líder de vestuario que por sus posibilidades de jugar. Tan sólo jugó 67 minutos en el segundo partido frente a Bulgaria, pero no pudo volver a hacerlo. Tras la temporada 1998-99 el Besiktas decidió rescindir su contrato debido a las continuas lesiones que sufría. Tras su paso por el equipo turco, Amokachi, que entonces tenía solo 27 años, no consiguió en ningún momento relanzar su carrera. Sus rodillas estaban destrozadas. Lo intentó en el Creteil francés y en los Colorado Rapids de la MLS, con los que ni siquiera llegó a jugar en partido oficial. Sus últimos destinos fueron un equipo de la segunda división de los Emiratos Árabes y un regreso fugaz a la liga nigeriana con el Nasarawa United. 

También Victor Ikpeba vio, cómo tras la muerte del dictador Sani Abacha en junio de 1998, y posicionarse a favor de la democracia en su país, fue desapareciendo gradualmente de las alineaciones de las 'Águilas Verdes'. Tras seis magníficos años en el Mónaco, fracasó en sus aventuras en el Borussia Dortmund y Real Betis, donde solo jugó tres partidos. Después de jugar en Arabia Saudita con el Al-Ittihad, intentó recuperar su carrera en la temporada 2003-04 en el Charleroi belga, pero sin suerte, y finalmente se retiró de los terrenos de juego en 2005 en las filas del Al-Sadd catarí.

Del resto, qué decir. Exceptuando a Sunday Oliseh, Taribo West, Jay-Jay Okocha, Celestine Babayaro, Uche Okechukwu (capitán nigeriano que jugó nueve años en el Fenerbahçe), Garba Lawal y Wilson Oruma, que si tuvieron carreras largas en equipos europeos (algunos de primer nivel), el resto, ninguno consiguió una gran trayectoria deportiva. La mayoría dedicó los siguientes años a jugar en equipos de segunda fila, y poco a poco fueron desapareciendo del mapa futbolístico. Es el caso de Kingsley Obiekwu, Teslim Fatusi, Mobi Oparaku o Abiodun Obafemi.

01 abril 2017

La camiseta 'maldita' del Deportivo

Hoy recordamos la inusual camiseta que exhibió el Deportivo en 2003, a la que los hinchas tildarían como la camiseta de la 'mala suerte'. El estreno de la misma se produjo en Mónaco, donde el 'Depor' cosechó su mayor derrota en una competición europea. Un resultado que hizo que técnicos y jugadores de aquel mítico equipo recelaran de volver a utilizarla nunca más.

El Deportivo de La Coruña vivía sus años más felices. Después de las Copas del Rey de la 1994-95 y 2001-02, las Supercopas de 1995, 2000 y 2002, y de haber logrado, al fin, el título de liga en la temporada 1999-00, el conjunto de Jabo Irureta se mostraba firme en su asalto a la Copa de Europa. Para aquella temporada 2003-04 el conjunto gallego vestía con la habitual camiseta 'blanquiazul' introduciendo una ancha franja azul horizontal en el pecho desde la que partían las tradicionales franjas verticales azules y blancas. Dentro del plan de expansión del club, el departamento de marketing de la marca toledana Joma había creado una peculiar e innovadora camiseta tricolor (naranja, con una franja central blanca y con el lado derecho en color azul) para lucir como segunda equipación en la Liga de Campeones, competición para la que se habían clasificado después de eliminar al Rosenborg noruego en la ronda previa disputada en el mes de agosto.

Después de realizar una brillante primera vuelta en el Grupo C, con dos victorias (frente a PSV Eindhoven y AS Monaco) y un empate ante el AEK de Atenas, el conjunto gallego llegaba al Principado de Mónaco en el primer puesto y con posibilidades de sellar su pase a los octavos de final. La marcha del equipo era muy positiva, se estaba jugando bien y nada hacía presagiar lo que iba a pasar en la noche del 5 de noviembre de 2003 en el Stade Louis II. El Deportivo saltó al campo estrenando la segunda equipación y antes de que los espectadores ocupasen sus asientos ya estaban por debajo en el marcador. A los once minutos la defensa saltaba nuevamente por los aires. Un fallo de marcaje en un córner y una jugada de patio de colegio llevaban un contundente 4-0 al marcador cuando tan sólo se había jugado la primera media hora de partido. Un ataque de rabia permitió al Deportivo anotar dos goles y meter el miedo en el cuerpo al conjunto monegasco, hasta que los hombres de Didier Deschamps marcaban el quinto gol cuando finalizaba la primera mitad.

Pero si el primer tiempo fue un esperpento, el segundo no lo fue menos. En la reanudación Irureta hacía dos cambios: metía a Munitis y al portero suplente Munúa, este último en reemplazo de Molina que se retiraba con un dolor estomacal (que ya venía arrastrando desde algunas horas antes del encuentro) y cinco goles en su cuenta. No obstante nada cambiaría, los fallos y los goles se sucedían y el partido finalizaba con un escandaloso 8-3. La mayor goleada, hasta la fecha, que el Deportivo ha recibido en Europa, además de ser una de las mayores goleadas en la historia de la Liga de Campeones. Un resultado que dejó tocado al equipo, que tuvo que sufrir hasta el último momento para clasificarse para los octavos de final ya que ganó, nuevamente, al AEK, pero perdió 3-2 en la última jornada con el PSV en el Philips Stadion, clasificándose por el gol average particular con el conjunto holandés.

Después de la peor noche que pasó en el banquillo del conjunto 'herculino', el técnico irundarra (que siempre fue un hombre supersticioso) decidió, contando con el beneplácito de sus jugadores, que aquella camiseta tricolor se guardaría en el baúl de los malos recuerdos. Y efectivamente, la prenda cayó en el destierro y no se volvió a vestir. A partir de aquel momento el conjunto coruñés utilizó como segunda equipación la que esa misma temporada estaba vistiendo como visitante en Liga y que ya había utilizado en la ronda previa ante el Rosenborg BK. Una equipación completamente roja con algunos detalles en blanco. Casualidad o no, el Deportivo alcanzó, esa misma temporada, las semifinales de la competición (donde cayeron ante el Oporto de Mourinho), eliminando a la Juventus en octavos de final y al AC Milan en cuartos, siendo la remontada frente al equipo 'rossonero' uno de los partidos más recordados por la hinchada de Riazor.

21 marzo 2017

Vinícius Júnior, la nueva 'perla' carioca

Una vez finalizado el Campeonato Sudamericano sub-17, se ha demostrado que Brasil sigue sacando talentos juveniles de primer nivel. El trío Alan, Vinícius y Lincoln fue imparable para todas las defensas, pero lo de Vinícius Júnior merece un capítulo aparte. Elegido mejor jugador y máximo goleador del torneo, nada más verle uno se da cuenta que está ante un jugador diferente, con todos los ingredientes para convertirse en unos años en referencia del fútbol mundial.

Vinícius José Paixão de Oliveira Júnior nació el 12 de julio de 2000 en São Gonçalo, municipio del estado de Rio de Janeiro (Brasil). De origen humilde, comenzó a jugar al fútbol en las calles del barrio Portão do Rosa de su localidad natal, y con apenas 4 años entró en la Escolinha do Flamengo São Gonçalo/Fonseca. Durante los primeros años también jugaba al fútbol-sala en el Canto do Rio FC, aunque a los 10 años tuvo que dejarlo de lado para dedicarse, en exclusiva, al fútbol.

Con 14 años hizo las maletas y se mudó a vivir con su tío a Piedade, la zona norte de Rio de Janeiro para jugar con el CR Flamengo. Vinícius es claro protagonista de la llamada 'Generación 2000 rubro-negra' que permanecieron más de 90 partidos invictos en categoría infantil. En 2015 ganaron la Copa Votorantim, torneo equivalente al campeonato nacional de la categoria. En 2016 subió al equipo Juvenil de Marco Torres, y a pesar de tener un año menos que sus compañeros se convirtió en protagonista. Marcó 10 goles y ayudó a sus compañeros de ataque, Lincoln y Bill, a que marcaran otros 33. El Flamengo se proclamó campeón de la Taça Guanabara quedando invicto en los 29 partidos (ganaron 20 y empataron 9). Meses después, volvió a destacar en el Campeonato Carioca sub-17, ganando, en el partido de vuelta de la final, al Vasco da Gama por 6-1, donde Vinícius marcó dos goles.

A pesar de todo, 2017 ha sido el año de su consagración. Ha destacado en la Copa São Paulo de Futebol Júnior (torneo sub-20 más conocido como la Copinha, que disputan más de 100 equipos). Pese a tener tan sólo 16 años, su participación fue espectacular mostrando su descaro cada vez que recibía el balón: 4 goles y 5 asistencias fueron méritos más que suficientes, aunque no pudo evitar que el 'Fla' cayera eliminado en los cuartos de final ante el Corinthians, que unos días más tarde se proclamó campeón del torneo. En el estreno del equipo carioca en el campeonato fue suplente, pero le bastaron poco más de 20 minutos en la segunda mitad para dejar un sensacional gol con un disparo a la escuadra y un regate memorable con un sombrero sobre su defensor pegado a la línea de fondo. En el siguiente encuentro fue titular y se mostró como el más destacado del equipo, situación que se ha repetido en cada uno de los choques que han llevado a Flamengo a situarse entre los ocho mejores equipos de la Copinha. 

Desde la primera vez que le ves tocar un balón, te das cuenta de que Vinícius Júnior no es un futbolista cualquiera. Puede actuar como delantero o segundo punta, aunque a él le gusta caer a los costados, ya sea el izquierdo o el derecho, para arrancar desde ahí dejando atrás a los defensas. No tiene problemas para usar con soltura ambos pies, por lo que resulta difícil de frenar y poco le importa que varios defensores intenten arrebatarle la pelota. Ha demostrado que puede zafarse de ellos y, lo que aún es más importante, finalizar con criterio, ya sea con un remate o un pase de gol. Es inteligente y tiene visión de juego, pero destaca, sobre todo, por su velocidad y su buen hacer con la pelota en los pies. Es descarado, escurridizo y con un instinto goleador digno de un jugador curtido en mil batallas, además de mostrar una potencia física descomunal. Pero Vinícius es mucho más que goles, y por esa cuota de magia que le aporta a cada jugada, muchos lo comparan con el propio Neymar. También tiene puntos débiles, y hasta en esto se parece al jugador del Barcelona. Vinícius abusa de regates innecesarios en algunos momentos y su temperamento en el campo le lleva a discutir airadamente con los árbitros. Tampoco participa mucho en el juego defensivo y su juego sin balón también debe de mejorar.

Internacional por Brasil, con apenas 13 años recibió su primera convocatoria para la selección sub-15 con la que destacó en 2015 en el Sudamericano de la categoría disputado en Colombia, donde se proclamó campeón con la selección 'canarinha' y máximo goleador del torneo con 8 tantos. En 2016 logró la BRICS Football Cup (BRICS es el acrónimo de la asociación de las cinco mayores economías nacionales emergentes: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) con la selección sub-17 y se alzó como máximo goleador del torneo con 4 tantos. Este año ha brillado de nuevo en el Sudamericano sub-17 que se acaba de disputar en Chile. La 'Seleção' dirigida por Carlos Amadeu se proclamó campeona al ganar a los anfitriones con un contundente 0-5 en la final. Además, Vinícius Júnior se hizo con la Bota de Oro al máximo goleador con 7 tantos, y el Balón de Oro al mejor jugador del torneo.

Su futuro inmediato pasa por que Zé Ricardo lo suba al primer equipo. El conjunto 'Mengão' vivirá un año 2017 muy exigente con la disputa del Campeonato Carioca, el Brasileirão, la Copa Libertadores y la Copa do Brasil, por lo que no sería de extrañar que Vinícius Júnior tuviese sus primeros minutos como profesional en los próximos meses. A finales de 2016 firmó su primer contrato profesional con el 'Fla' en el que figura una cláusula de rescisión de 30 millones de euros. Dicha cantidad es exagerada, sobre todo atendiendo a su edad y falta de recorrido. No obstante, Real Madrid, Barcelona, Arsenal, Chelsea y otros clubes ingleses están detrás de esta 'perla' brasileña, e incluso alguno de ellos ya ha hablado con la familia del jugador para conocer sus preferencias y poder asegurarse una futura contratación. El fichaje, sin embargo, no podría cerrarse hasta el verano de 2018, momento en el que Vinícius Júnior cumpla 18 años.

18 marzo 2017

Pelé, el nacimiento de una leyenda


Título Original: Pelé: Birth of a Legend
Año: 2016
Duración: 107 min.
País: USA
Director: Jeff Zimbalist, Michael Zimbalist
Guión: Jeff Zimbalist, Michael Zimbalist
Reparto: Kevin de Paula, Leonardo Lima Carvalho, Rodrigo Santoro, Vincent D'Onofrio, Diego Boneta, Seu Jorge, Colm Meaney, Milton Gonçalves, Mariana Nunes, Seth Michaels, André Mattos, Phil Miler, Rafael Henriques, Felipe Simas, Mariana Balsa, Charles Myara
Productora: Imagine Entertainment / Seine Pictures / Exclusive Media Group
Género: Drama

Los hermanos Zimbalist dirigen este biopic, que nos acerca a la figura del legendario jugador, desde una perspectiva más personal y cargada de emoción. Nos introducen en los orígenes de la leyenda de Pelé, desde su humilde niñez en las favelas brasileñas hasta convertirse en un prodigio del fútbol, así como su liderazgo en la selección que conquistó el Mundial de 1958. Es la historia de un muchacho que abanderó las esperanzas y los sueños de todo un país al dirigir al equipo brasileño a su primera Copa del Mundo, convirtiéndose así en una leyenda.

Esta excelente cinta, aunque caiga en el convencionalismo fácil, flaquea al contar el origen del 'jogo bonito' (la ginga, una especie de ritual herededado de los ancestros africanos que emigraron a Brasil del cual también surgiría la capoeira), para acabar distorsionando la figura de Pelé mediante un exagerado heroísmo que resta, y mucho, los méritos de los Garrincha, Didí, Vavá o Altafini. Escena tras escena se nos recuerda que Pelé es un fenómeno y una fuerza de la naturaleza, capaz de embriagar de alegría y admiración a quien lo contempla.

Lo más acertado es que, siendo una película basada en la vida de Pelé, no está únicamente esbozada para amantes del fútbol, aunque el resultado es una cándida crónica de cómo se forjó el mito de uno de los cuatro mejores futbolistas de la historia junto a Maradona, Di Stéfano y Cruyff, y que como estos, tuvo una vida llena de claros y oscuros, oscuros en los que la cinta nunca entra, algo lógico considerando que la película ha sido producida por el propio Pelé.

16 marzo 2017

Nike Ordem Cachaña (Copa América 2015)

Hoy vamos a recordar el Ordem Cachaña, balón con el que la firma norteamericana Nike sentó un antes y un después en la fabricación de los balones de la marca del 'swoosh'. Un esférico que ofrecía un mejor toque, trayectoria más estable y una gran visibilidad. Con él se jugó la Copa América de 2015, campeonato que recordará la selección chilena de los Bravo, Medel, Vidal, Vargas o Alexis, quienes se proclamaron campeones por primera vez en su historia.

En 2015, la cuadragésima cuarta edición de la Copa América desembarcaba en Chile, país que ya había organizado este prestigioso torneo en seis ocasiones. Para esta edición, la firma de Oregón (proveedora oficial del balón del torneo desde la edición de 2004) puso a disposición de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) el Nike Ordem Cachaña, que fue presentado en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos el 16 de noviembre de 2014, con la presencia del internacional chileno Arturo Vidal.

Tanto su nombre como su diseño estaban influenciados por la cultura chilena. El Ordem Cachaña debía su nombre a un tipo de ave de la familia Psittacidae (la cachaña o cotorra austral) que habita en el Cono Sur de América, además de a un chilenismo, de origen quechua, con un significado que hace referencia a una característica única del fútbol callejero, donde los jugadores utilizan movimientos rápidos para zafarse de los rivales. En cuanto a su diseño exterior, estaba claramente inspirado en el arte textil de la cultura mapuche, y además tenía presentes los colores de la bandera nacional representando al pueblo (el rojo), el cielo chileno (el azul), y a Los Andes (el blanco), que definen tan fuertemente la geografía del país. Además mostraba un toque sutil de color cobre, el motor económico del país. 

El sistema único de cubierta del Cachaña, está diseñado en una estructura de seis capas, facilitando el control del balón por parte de todos los jugadores. En su capa exterior lleva un recubrimiento transparente que protege los gráficos permitiendo su durabilidad. La segunda capa microtexturizada es la que contiene el diseño exterior del balón. Le sigue una de espuma de nitrógeno expandido reticulado que garantiza una sensación de suavidad constante en todas las condiciones climáticas. La cuarta capa hecha en goma que almacena la energía del impacto y la libera en el lanzamiento. La quinta capa es una tela soporte de poliéster que realza la estructura y la estabilidad. La última capa es una cámara de látex con seis aletas de carbono que distribuye por igual la presión para una perfecta sensibilidad y equilibrio.

El desarrollo del Cachaña sentó las bases del actual estilo de balones que fabrica Nike. Cuenta con 12 paneles termosellados, algo que a priori no parece importante, pero la ausencia de costuras es básico y esencial para conseguir que el balón no se deforme con el uso y, sobre todo, conseguir una impermeabilidad total (sorprende que Nike haya esperado hasta 2014 para utilizar este sistema, sabiendo que Adidas utiliza esa tecnología con éxito desde 2006 en sus balones de gama alta). Además cuenta con la tecnología RaDaR (Rapid Decision and Response). Se trata de un estampado gráfico que crea un efecto de parpadeo cuando gira el balón, haciendo que los jugadores pueden detectarlo con mayor facilidad dentro de su visión periférica (muy utilizada en situaciones de juego) lo que permite una reacción más rápida y una toma de decisiones más veloz. También se utilizó el sistema Nike AerowTrac. Se trata de una patente de la marca norteamericana mediante la cual, se 'rompen' los clásicos hexágonos introduciendo más formas geométricas para crear una mayor cantidad de canales rodeando el balón. De este modo las corrientes de aire que se forman a su alrededor cuando se golpea el balón se canalizan por toda la superficie para producir una trayectoria de vuelo más consistente. Y esto es un detalle importante. Científicos especializados en biomecánica deportiva han indicado que la media de velocidad de golpeo en potencia de un futbolista profesional (sin buscar precisión) está entre los 87,4 km/h y los 95,76 km/h. Eso supone que en los metros iniciales el balón alcanza velocidades de más de 100 km/h y a esa velocidad el aire afecta... y mucho.

Bajo el nombre de Nike Ordem, este balón también fue utilizado en la AFC Asian Cup de 2015 disputada en Australia, donde el diseño exterior cambió ligeramente con respecto al Cachaña. Para el torneo asiático se cambió el patrón autóctono que remite a las antiguas culturas chilenas por tonos rojizos y amarillos, y además se incluyó el logotipo del torneo. También se utilizó este modelo en la Copa Libertadores así como en la Copa Sudamericana, Campeonato Brasileño de Serie A y la Superliga China del mismo año, así como en las competiciones intercontinentales de la Asian Football Confederation. Además, en Europa, este balón fue utilizado como balón oficial durante la temporada 2014-15 en las tres ligas más importantes del viejo continente: la Barclays Premier League (Inglaterra), La Liga BBVA (España) y la TIM Serie A (Italia). El diseño en estos casos mezclaba los tradicionales blanco y negro con colores más atrevidos (rosa, azul, naranja y amarillo flúor para las juntas) e incluía los logotipos de las ligas mencionadas anteriormente. También hubo una versión en amarillo (Nike Ordem Hi-Vis), que fue utilizada en los citados campeonatos durante la época invernal. En Inglaterra también fue usado para jugar la F.A. Cup cambiando sus colores respecto a los usados en el balón de la Premier League.

Ese mismo año, Nike lanzaba al mercado el Nike Strike Cachaña, una réplica mucho más barata que el original, cosido a mano, no termosellado, y que tampoco incluía la tecnología RaDaR, ni el sistema Nike AerowTrac. Además se editó el Nike Pitch Cachaña, otra réplica del Ordem Cachaña original en color azul. También se pusieron a la venta versiones Strike, mucho más baratas de los balones originales utilizados en las distintas ligas y torneos internacionales.

03 marzo 2017

Qué fue de... Futre

Nuestro protagonista de hoy fue un jugador atípico. A pesar de fumar desde temprana edad, de sus varias y graves lesiones, y de ser uno de los jugadores más polémicos del mundo del fútbol, Paulo Futre fue, es y será uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol portugués y mundial.

Paulo Jorge dos Santos Futre nació el 28 de febrero de 1966 en Montijo, pequeña ciudad perteneciente al distrito de Setúbal en la región de Lisboa (Portugal). Comenzó su carrera en el CD Montijo de su ciudad natal. Con apenas nueve años jugó un torneo organizado por el Sporting Clube de Portugal con una ficha falsa, ya que solo podían inscribirse niños entre los 10 y 13 años. Su equipo llegó a la final, que se disputaba en el viejo Estádio José Alvalade y Futre comenzó a llamar la atención de los técnicos del conjunto 'verde e branco', club con el que firmó, después de rechazar una primera oferta por ser demasiado joven. Iba a entrenar todos los días en barco hasta Lisboa y cada vez presta menos atención a sus estudios, hasta que los deja y comienza a trabajar con su padre. A los quince años, que firma su primer contrato profesional con el los 'Leões' y con 17 años debuta con el primer equipo frente a la Portuguesa, haciéndolo de modo oficial frente al FC Penafiel el 27 de agosto de 1983.

Al comienzo de la temporada 1983-84, John Benjamin Toshack, entonces entrenador del Sporting, le comunica que no cuenta con él. Fue entonces cuando apareció el FC Porto ofreciéndole un gran contrato. En el Estádio das Antas, antiguo estadio de los 'Dragões', el jugador portugués se consagró como uno de los mejores futbolistas del momento formando triplete atacante con el argelino Rabah Madjer y con Jaime Magalhães. Bajo las órdenes de Artur Jorge el conjunto 'azul e branco' ganó 2 Ligas (1984-85 y 1985-86), 2 Supercopas de Portugal (1984 y 1986) y una Copa de Europa (1986-87) ante el FC Bayern München de los Pfaff, Matthäus, Hoeneß, Brehme o Michael Rummenigge. Además Futre fue nombrado mejor jugador portugués en dos ocasiones (1986 y 1987) y quedó segundo en el Balón de Oro de 1987 por detrás del holandés Ruud Gullit.

En el verano de 1987, Futre se había convertido en el objetivo de los grandes clubes europeos, el Inter de Milán pujó muy fuerte por el portugués, y al parecer todo estaba hecho para su fichaje... hasta que apareció en escena el empresario Jesús Gil, quien lo utiliza como baza electoral para hacerse con la presidencia del Atlético de Madrid, convirtiéndose en el segundo fichaje más caro de la historia en aquella época (el primero fue el de Maradona por el Barcelona por más de cuatro millones de euros). Su debut en la Primera división española fue el 30 de agosto de 1987 ante el CD Logroñés. Después de un inicio casi soñado con Menotti en el banquillo, con triunfos en el Camp Nou y en el Bernabéu, pronto llegó la marejada, los terceros o cuartos puestos que no valían para nada, Gil buscando un micrófono para poner en duda la entrega de sus jugadores y advertir al entrenador de turno de que espabilara (once entrenadores pasaron por el banquillo 'rojiblanco' en las cinco temporadas y media que estuvo el delantero portugués en el Atleti).

Futre se convirtió en la estrella del equipo destacando por su velocidad, como un rayo furioso que se pegaba el balón al pie y empezaba a tirar diagonales regateando a todo el que se pusiera a su paso. Sus pases ayudaron a Baltazar y a Manolo a ganar los trofeos Pichichi de 1988-89 y 1991-92 respectivamente. Formidable fue la temporada 1990-91, con Tomislav Ivić en el banquillo 'rojiblanco', que dejó un título de Copa contra el RCD Mallorca, el primero que ganaba Futre desde que llegara al Calderón. La temporada siguiente, en la vuelta de Luis Aragonés al banquillo 'colchonero', fue culminada con un nuevo título de Copa del Rey, esta vez ganada al Real Madrid en el Santiago Bernabéu.

En 1993 el Atleti pasaba por graves problemas económicos por lo que vender a su estrella era la gran oportunidad que tenían para poder sobrevivir. Era el primer año que funcionaba el mercado de invierno y los extranjeros sólo podían volver a su país. No pudo ir al fútbol italiano y tan sólo podía volver a Portugal. Sporting y Porto hicieron ofertas por el delantero pero el SL Benfica llegó con 600 millones de las antiguas pesetas, un dinero con el que se pudo salvar la situación del Atleti. Con el conjunto 'encarnado' tan sólo juega cuatro meses en los que consigue la Copa de Portugal. Su gran final de temporada despertó el interés de Bernard Tapie, presidente del Olympique de Marsella, que acababa de ganar la Liga de Campeones. Pese a que ya arrastraba problemas en su rodilla derecha, pasó los exámenes médicos y se convirtió en jugador de 'Les Phocéens' pero con un Marc Bourrier, entonces entrenador marsellés, que no contaba mucho con él y con el club galo inmerso en casos de corrupción y amaño de partidos (por lo que fueron descendidos a la Segunda División y sancionados sin poder jugar competiciones internacionales) Futre comenzó a buscar nuevamente equipo después de jugar 8 partidos con el equipo francés.

Estuvo a punto de fichar por el Real Madrid, de hecho rechazó firmar con el contrato en la mesa. Así en junio de 1994 decidió cambiar de aires e irse a Italia para jugar en la Serie A con la AC Reggiana, un equipo sin más aspiración que la de no bajar a la Serie B. En su debut con el club 'Granata' tuvo la lesión más grave de su carrera y estuvo más de diez meses de baja, por lo que no volvió a jugar hasta abril de 1995. El equipo de Reggio Emilia descendió a la Serie B, aún así, el portugués cuajó un gran final de temporada, marcando 4 goles en 12 partidos por lo que, una vez finalizada la temporada, fichó por el AC Milan después de varias reuniones con la Sampdoria de Sven-Göran Eriksson. Futre se convierte en el primer jugador luso en vestir la maglia 'rossonera', pero seis semanas después de firmar con el conjunto de Fabio Capello, tuvo que volver a ser operado y, con apenas 29 años, muchos hablaban de una posible retirada, pero el delantero portugués se recuperó a tiempo para jugar un único partido oficial con el conjunto lombardo y ganar el Scudetto de la temporada 1995–96.

En la temporada 1996-97 se marcha a la Premier League para jugar con el West Ham United FC. En su contrato con los 'Hammers' incluyó una cláusula por la que tenía que jugar con el diez a la espalda. Pero llegó el primer partido de liga, contra el Arsenal en el antiguo Highbury, y en su camiseta lucía el dorsal 16, con lo que el portugués se negó a jugar. Y no volvió a hacerlo hasta resolver el problema y vestir el '10', jugando grandes partidos en el fútbol inglés, aunque su nivel, tras varias operaciones, bajó considerablemente, por lo que a los 30 años, decide colgar las botas. Entonces fue nombrado embajador del Atlético de Madrid, aunque solía vestirse de corto para entrenar con el conjunto 'rojiblanco'. Maravilló a Radomir Antić, y el técnico serbio le pidió volver a jugar y formar parte de la plantilla. "Un día Antić me dijo que faltaba uno para jugar un partidillo, sal tú. Salí y me acuerdo que hice dos goles. Tenía 31 años y había tenido bastantes problemas en la rodilla, pero Antić me vio bien para jugar. Entre él y Jesús Gil me convencieron, y así fue como volví a sentirme futbolista". Esa temporada Futre apenas jugó diez partidos de liga, todos como suplente, un total de 172 minutos. Eso sí, le dio tiempo a montar un amago de motín antes del partido de vuelta ante el Aston Villa en la Copa de la UEFA, pelearse con el entrenador y acabar apartado del equipo ante la imposibilidad de marcharse a la Associação Portuguesa de Desportos, un modestísimo equipo brasileño. En 1998, Carles Rexach lo convence para jugar una temporada en el Yokohama Flügels de la J.League japonesa. Allí coincide con el ruso Igor Lediakhov, ex del Sporting de Gijón y con el internacional brasileño César Sampaio. Con el conjunto de la prefectura de Kanagawa jugó un total de 16 partidos (13 en liga y 3 en la J.League Cup), marcando 3 goles, tras los cuales decidió poner punto y final a su carrera como futbolista.

Internacional con Portugal, jugó con la selecciones inferiores hasta que Fernando Cabrita lo hace debutar con la selección absoluta el 27 de abril de 1983 ante Finlandia en un partido clasificatorio para la Eurocopa de Francia'84. Con apenas 17 años se convertía en el jugador más joven en debutar con la camiseta de las 'quinas'. Jugó un total de 41 partidos con el combinado luso en los que marcó seis goles. Participó en el Mundial de México'86 donde jugó los tres partidos del Grupo F ante Inglaterra, Polonia y Marruecos. Tras la 'Rebelión de Saltillo', sucedida durante el Mundial mexicano varios jugadores fueron expulsados del combinado luso y Futre estuvo un año y medio sin ir a la selección por solidaridad con sus compañeros. 

De los terrenos de juego pasó a los despachos con la misma velocidad que solía jugar, primero como agente, y en el año 2000 como Director Deportivo del Atlético de Madrid en los tiempos de la intervención judicial. Aguantó tres años, sacó al equipo del infierno de la Segunda División y, por supuesto, acabó peleándose de nuevo con los Gil. En 2011, Futre se unió a la candidatura de Dias Ferreira a la presidencia del Sporting de Portugal en el papel de Director Deportivo, pero tan sólo alcanzaron un 16,54% de los votos. El 5 de febrero de 2012, Futre cumplió un sueño que llevaba persiguiendo 24 años: poder ver un partido en el fondo sur del Vicente Calderón. Ahora su vida está en Portugal. Allí tiene un programa de televisión (A Noite do Futrebol en TVI 24) y escribe para el periódico Record, también colabora con el diario deportivo Marca, donde comenta las hazañas de su Atleti.